Autenticidad personal

La buena autoestima exige coherencia entre el sí-mismo interior y el sí-mismo que se ofrece al mundo exterior. Esta autenticidad requiere que nuestras normas y valores estén en concordancia entre lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos; para no enmascarar la realidad de nuestra experiencia o la verdad de nuestro ser. 

Con frecuencia se falsea la propia realidad para engañar la conciencia de los demás debido a que le damos mayor importancia al pensamiento ajeno que al propio, provocando esta actitud una sensación de impostura con la consiguiente ansiedad que le acompaña por la posibilidad de ser descubiertos en cualquier momento y, por lo poco que nos valoramos.

Esto es debido a que desde pequeños aprendimos a negar lo que sentimos, a colocarnos una armadura, perdiendo el contacto con muchos aspectos de nuestros si- mismos o partes interiores en aras de la adaptación al entorno que nos rodeaba.

Con frecuencia, los mayores empujan a los niñ@s a reprimir el miedo, la ira, el dolor, la excitación debido al desconocimiento del manejo de estos estados emocionales, ya que a la mayoría de los padres y educadores carecieron de ellos.

Otro impedimento para desarrollar la autenticidad es motivado por el descubrimiento infantil de que la mayoría de los adultos mienten, creándoles una gran decepción y confusión, porque rompen su inocencia y su genial espontaneidad. Por ejemplo, cuando los padres hablan sobre el valor de ciertas virtudes y luego los hijos observan en sus conductas todo lo contrario.

O el comportamiento distante e inhibido de algunos padres que obstaculizan la expresión de la autenticidad porque consideran que no encaja con sus creencias de cómo deberían ser las cosas, o simplemente porque están atrapados en una armadura tan oxidada que es difícil de desarmar.

Todo ello va a favorecer que los niños lleguen a la conclusión de que crecer significa aprender a aceptar la mentira como algo normal y desarrollar unos mecanismos de defensa como medio para hacer la vida más tolerable. 

Por lo tanto, para desarrollar la integridad en este mundo tan confuso es necesario una buena edificación de la autoestima que esté fundamentada en la práctica de estos seis pilares. 

Donde no falte una buena dosis de valentía e independencia para no depender de la mirada ajena por miedo a no pertenecer, antes que ser uno mism@, con sus luces y sus sombras.

Lo que sí está demostrado es que las personas auténticas atraen amistades auténticas; que se caracterizan por una mayor independencia, sinceridad en sus pensamientos y sentimientos, apoyo, gratitud, entusiasmo y respeto mutuo. Al ser auténticos, no sólo nos honramos a nosotros mismos; a menudo es como un regalo para cualquier persona con la que tratemos.

EJERCICIO PARA REFLEXIONAR Y TRABAJAR LA AUTENTICIDAD

Por lo general:

– ¿Soy sincero conmigo mismo con respecto a lo que siento, aceptando mis emociones, experimentándolas, sin sentirme necesariamente empujado a actuar sobre ellas?

– ¿Soy sincero con los demás respecto de mis sentimientos, en aquellos contextos donde es apropiado hablar de los sentimientos?

– ¿Me esfuerzo, conscientemente por ser veraz y preciso en mis mensajes?

– ¿Converso cómoda, abierta y directamente sobre lo que amo, admiro y disfruto?

– Si estoy apesadumbrado, irritado o deprimido, ¿hablo sobre ello con sinceridad y dignidad?

– ¿Defiendo lo que soy y hago honor a mis necesidades e intereses?

– ¿Permito que los demás adviertan mi entusiasmo?

– Si sé que estoy equivocado, ¿lo reconozco sencilla y francamente?

– ¿Siento que el sí mismo que experimento en mi interior es el mismo que presento ante el mundo?

Después de reflexionar sobre estas cuestiones, tómese unos minutos en soledad para meditar sobre las mentiras que está viviendo en la actualidad. No se haga ningún reproche, y menos se culpabilice.

El objetivo es que tome más claridad y compresión, como un paso previo a una mayor autenticidad de su ser.

Imagine que habla con esa parte de sí mismo que se muestra poca autenticidad. Pregúntele:

                     ¿Cuál es el beneficio funcional de mi falta de autenticidad?

Luego imagine que esa parte le invita a explorar sus fantasías acerca de lo que le sucedería si esa parte de usted poco autentica abandonara esa mentira.

Describa con detalle lo que usted imagina que sucedería.

Imagine que esa parte, le pregunta si existe alguna condición o circunstancia en la cual usted pueda verse actuando de un modo más auténtico en esta área, y respóndale.

Después en silencio, imagine cómo podría sentirse, cómo podría experimentarse a usted mismo, si decidiera vivir más auténticamente.

Tómese el tiempo necesario para reflexionar sobre ello.

Practique este ejercicio durante diez minutos, una vez por semana durante dos meses y, verá como al vivir de una manera auténtica se sentirá cada vez más natural y satisfecho consigo mismo, menos ansioso y más confiado

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