Carmen Coutinho

Necesidades psicológicas

Las 𝐧𝐞𝐜𝐞𝐬𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞𝐬 𝐩𝐬𝐢𝐜𝐨𝐥𝐨́𝐠𝐢𝐜𝐚𝐬 surgen de un proceso de construcción entre varios factores, como las predisposiciones innatas, las preferencias y los valores afectivos sobre lo que consideramos bueno o malo para nosotros, la experiencia vivida, la regulación afectiva y la creación de significados. Nos sentimos bien cuando nuestras necesidades están satisfechas, lo cual se refleja en un buen equilibrio fisiológico, así como en un sólido sentido de coherencia y propósito. Todo ello nos conduce a una adecuada adaptación a nuestro entorno. En cambio, el sufrimiento psicológico es un indicador de que alguna necesidad no está siendo satisfecha, lo que se manifiesta en un desequilibrio fisiológico, mental y comportamental, obstaculizando dicha adaptación. Con frecuencia, este dolor está relacionado con alguna carencia en las primeras etapas de la vida que, al no ser reparada, dio lugar a un esquema mental y emocional doloroso que se activa cuando algo nos recuerda aquel malestar antiguo. Las necesidades insatisfechas más comunes, que generan infelicidad y dificultan el desarrollo del potencial personal, son: ▪La necesidad de sentirse conectado y comprendido, cuya carencia produce soledad, tristeza y la ansiedad básica de la inseguridad. ▪La necesidad de protección y seguridad, cuya carencia genera miedo. ▪La necesidad de sentirse respetado, reconocido como valioso, apreciado y validado en lo que la persona hace y en lo que es, cuya carencia produce vergüenza. El objetivo de la terapia es acceder a las necesidades no cubiertas que están enraizadas en esas antiguas emociones dolorosas, para conectar con emociones más adaptativas que permitan transformar los esquemas mentales perjudiciales en otros más saludables. El fin último es que la persona tome conciencia de sus necesidades psicológicas no atendidas —de conexión, protección y validación— y que se sienta merecedora de ellas. 𝐂𝐚𝐫𝐦𝐞𝐧 𝐂𝐨𝐮𝐭𝐢𝐧𝐡𝐨 𝐏𝐬𝐢𝐜𝐨́𝐥𝐨𝐠𝐚▪Especialista en ansiedad y estrés▪

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La vida duele

La vida duele, esta es una verdad inevitable que todos vamos a experimenta en algún momento de la vida. Cierto es que a unos les golpea más que a otros en forma de una mayor prontitud, intensidad, frecuencia, irracionalidad o a un sin sentido. Lo que nos va a ayudar a salir de este paraje sombrío es ser conscientes de lo que estamos viviendo momento a momento con toda nuestra presencia y aceptación, sin añadir juicios de valoración negativos a lo que es, a lo que fue o pudo ser, a lo que será y a lo que somos. De esta manera, seremos capaces de hallar nuestra brújula y linterna interior para abrimos paso y guiarnos con serenidad a un lugar de luminosidad. Para ello, el dolor tiene que ser limpio, es decir, experimentar el malestar natural que conllevan los problemas reales y no un dolor sucio que implica una lucha desgastante como innecesaria por controlar, eliminar o evitar las problemas y la aflicción. De esta manera, estaremos en disposición de erguirnos y mirar al frente, sostenidos en nuestros valores y propósitos más profundos para plasmarlos con valentía en un compromiso con nuestras pequeñas o grandes acciones, que son las que en verdad nos van a sacar del sufrimiento emocional.

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Apego inseguro adulto

A diferencia del estilo del apego seguro, el inseguro surge de una inadecuada relación afectiva paterno-filial que se integrará como un rasgo más de la personalidad y que se generalizará a otras relaciones afectivas. Dependiendo de cómo fueron los lazos afectivos se puede hablar de diferentes estilos de 𝐚𝐩𝐞𝐠𝐨 𝐢𝐧𝐬𝐞𝐠𝐮𝐫𝐨: 𝐞𝐯𝐢𝐭𝐚𝐭𝐢𝐯𝐨, 𝐩𝐫𝐞𝐨𝐜𝐮𝐩𝐚𝐝𝐨, 𝐚𝐢𝐬𝐥𝐚𝐝𝐨, 𝐝𝐞𝐬𝐨𝐫𝐠𝐚𝐧𝐢𝐳𝐚𝐝𝐨 𝐨 𝐮𝐧𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐛𝐢𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐞𝐥𝐥𝐨𝐬. ▪️ Cuando un niñ@ no se siente visto, ni tranquilizado por ninguno de los padres, puede desarrollar un estilo de 𝐚𝐩𝐞𝐠𝐨 𝐞𝐯𝐢𝐭𝐚𝐭𝐢𝐯𝐨 como una defensa que le va a facilitar acomodarse a su ambiente familiar.El niñ@ aprende que sus necesidades emocionales no son importantes, desconectándose de ellas y la de los demás como una forma de protección para no sufrir.En las relaciones afectivas adultas mostrará distanciamiento emocional, priorizando las necesidades de autonomía e independencia y el logro de objetivos, antes que las de intimidad. “𝐉𝐮𝐧𝐭𝐨𝐬, 𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐬𝐞𝐩𝐚𝐫𝐚𝐝𝐨𝐬”. ▪️ En cambio, si un niñ@ se siente tratado injustamente, o que en un momento lo aprecian y luego lo desdeñan, en función del estado anímico de los padres; así como si es víctima de sobreprotección, puede desarrollar un estilo de apego preocupado.Caracterizado por estar siempre en guardia porque no sabe muy bien a qué atenerse y cómo agradar para que le quieran o porque se siente vulnerable.Estos recuerdos y expectativas inconscientes infantiles se reflejarán en las relaciones afectivas adultas en forma de una necesidad extrema de intimidad y miedo al abandono, que puede llevar a la dependencia emocional y a los celos; con frecuentes estallidos emocionales cuando la persona no se siente querida, comprendida o que es tratada injustamente. “𝐒𝐢𝐧 𝐭𝐢, 𝐦𝐞 𝐦𝐮𝐞𝐫𝐨” ▪️ Cuando un niñ@ se siente invadido y controlado, no reconocido por lo que es, sino por lo que hace, puede desarrollar un estilo de apego aislado como defensa ante la presión. En sus relaciones afectivas esconderá sus emociones, mostrándose independiente y solitari@ por miedo a sentirse vulnerable ante la intromisión. “𝐌𝐞𝐣𝐨𝐫 𝐬𝐨𝐥@”. ▪️ Por último, cuando un niñ@ se siente aterrado por la actitud paterna, fuente de amor y protección, podrá desarrollar un estilo de apego desorganizado.Esta forma de relación es muy dañina porque daña profundamente la personalidad infantil, desbaratando la regulación emocional y la claridad mental, especialmente en momentos de incertidumbre y de tensión; pudiendo derivar en casos severos a una disociación de la personalidad. “𝐓𝐞 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐨 𝐲 𝐭𝐞 𝐨𝐝𝐢𝐨”. Estos estilos de apego inseguros fueron adaptativos en su momento, pero con el tiempo si no se resuelven o reparan, pueden transformarse en patrones o trastornos de apego, creando sufrimiento a la persona y a sus relaciones.

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Vínculos de apego

Uno de los pilares fundamentales para el bienestar subjetivo es la calidad de las relaciones sociales y, en especial, las de carácter afectivo. Ello va a depender, en gran medida, de la seguridad creada por 𝐥𝐨𝐬 𝐯𝐢́𝐧𝐜𝐮𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐚𝐩𝐞𝐠𝐨 durante la primera infancia, niñez y adolescencia. Si hemos tenido figuras parentales y de autoridad sensibles, accesibles y atentos a nuestras necesidades y dificultades, desarrollaremos una representación mental de nosotros mismos, y de los demás, basada en la seguridad y la confianza. Una persona con un 𝐞𝐬𝐭𝐢𝐥𝐨 𝐝𝐞 𝐚𝐩𝐞𝐠𝐨 𝐬𝐞𝐠𝐮𝐫𝐨 mostrará una actitud optimista y tranquila a la hora de afrontar los diferentes retos de la vida y una mayor resiliencia ante las dificultades, así como formar mejores relaciones de pareja e interpersonales. Donde primará: ▪️Una comunicación franca y asertiva sobre las propios intereses, sentimientos y necesidades; tomando en cuenta los puntos de vista del otr@ u otr@s▪️ Una actitud empática y constructiva a la hora de abordar los conflictos, así como en la toma de decisiones para que nadie salga perjudicado.▪️ Una disposición adecuada a equilibrar la proximidad y la autonomía personal.

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Semana Santa

Con motivo de la celebración de la 𝐒𝐞𝐦𝐚𝐧𝐚 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐚, me gustaría resaltar el gran valor que tienen los recursos religiosos y espirituales que posee una persona para afrontar, con resiliencia los infortunios y dificultades de la vida. Son varias las investigaciones que se han llevado a cabo a este respecto para concluir que son poderosos factores de protección contra la depresión, especialmente en la vejez; el suicidio, la prevención y rehabilitación de conductas adictivas, y el trastorno de estrés postraumático. Por lo tanto, son elementos que debemos tener en cuenta a la hora de acompañar a una persona con estos valores en su 𝐩𝐫𝐨𝐜𝐞𝐬𝐨 𝐭𝐞𝐫𝐚𝐩𝐞́𝐮𝐭𝐢𝐜𝐨, debido a que son aprendizajes muy interiorizados. Estos son transmitidos a través de la familia y la comunidad con el objetivo de aportar una directriz de lo que está bien o está mal, para vivir en paz con uno mismo, con los demás y afrontar la vida con serenidad y esperanza. Siempre y cuando la religiosidad no caiga en la rigidez o el fanatismo, reflejado en un dios-padre castigador o exterminador, o un salvador que todo lo puede; y la espiritualidad no sea un síntoma de una psicopatía. A diferencia de la religiosidad, la 𝐞𝐬𝐩𝐢𝐫𝐢𝐭𝐮𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 es una experiencia personal, determinada por la búsqueda de lo transcendente y el propósito vital. En cambio, la religiosidad es una expresión social que surge y se desarrolla en comunidad organizada, en torno a la adoración de una deidad o deidades que implica, un sistema de creencias y prácticas espirituales llevadas a cabo a través de la oración, la meditación y rituales colectivos. Aunque la religiosidad puede involucrar espiritualidad, no tienen por qué ir juntas, ya que puede haber personas espirituales y no ser religiosas y viceversa. En la Semana Grande cristiana pueden confluir estos dos elementos reflejados en el culto y los ritos de una congregación al Triduo Pascual y la llamada espiritual, que evocan las diferentes procesiones con sus pasos cargados de simbolismos y emoción. Me gustaría resaltar la 𝐏𝐫𝐨𝐜𝐞𝐬𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐒𝐢𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐨, porque nos invita a la reflexión ante el misterio de la vida y la muerte y el personal propósito en este: transitar; así como la humildad ante nuestra propia finitud y la solidaridad con el dolor ajeno. Y, por último, mencionar el 𝐃𝐨𝐦𝐢𝐧𝐠𝐨 𝐝𝐞 𝐏𝐚𝐬𝐜𝐮𝐚 porque representa el poder que todos tenemos de «renacer» ante cualquier situación. Al igual que la primavera que, con paciencia, brota del letargo invernal gracias al fuego (sol) que quema lo viejo pero que, al mismo tiempo, acobija e ilumina y el agua, esperanzadora de vida.

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Hecho traumático

Un hecho traumático es una experiencia humana extrema que constituye una amenaza grave para la integridad física o psicológica de una persona y ante la que ha respondido con temor, desesperanza u horror intenso. Pudiendo aparecer posteriormente una serie de síntomas que escapan al control de la persona y le crean un profundo sufrimiento psicológico. Entre ellos destacan un elevado estado de ansiedad, irritabilidad, gran sensibilidad e hiperalerta, pesadillas, imágenes invasivas, sensación de extrañeza e irrealidad, embotamiento emocional, tristeza, desesperanza, culpabilidad por no haber sabido evitar el peligro o por haber sobrevivido. Son respuestas naturales del cuerpo para intentar recuperar la homeostasis interior, del mismo modo que la fiebre, la tos o las agujetas constituyen manifestaciones dolorosas de los intentos de recuperación del equilibrio del cuerpo ante diferentes infecciones, traumatismos o sobrecarga física. La primera descripción de este trastorno apareció reflejada en la Ilíada de Homero. Más tarde, en el siglo XVI, Ludovico Ariosto exploró las consecuencias psicológicas de la guerra entre paladines cristianos de Carlomagno y la armada sarracena; siendo en 1980 cuando se le dio una identidad diagnostica debido al destrozo físico, mental y del alma con lo que regresaban los combatientes americanos de la guerra del Vietnam. De esta manera, se generalizó este trastorno de estrés postraumático a todos los eventos que, por su intensidad, improvisto, cronicidad e indefensión pueden romper la integridad de la persona. Uno de los tratamientos que ha mostrado mayor eficacia para aliviar el sufrimiento de los veteranos de guerra fue el abordaje psicoterapéutico EMDR (Desarrollo y Reorganización Mental y Emocional) descubierto por la doctora Francine Shapiro en 1989. Este método considera que el núcleo del problema está en la forma en cómo se procesan los eventos traumáticos. Si son demasiados intensos, incontrolables, donde la persona se sienta desbordada en sus habilidades de afrontamiento y tampoco cuenta con un apoyo social donde pueda compartir el horror vivido y sentirse arropado; la experiencia traumática puede quedar almacenada o disociada en redes de memoria aisladas con las impresiones de peligro e indefensión de ese momento porque no se pudieron asociar con nada de lo vivido con anterioridad, no sacando ningún aprendizaje de resolutivo, por lo que se va activar posteriormente cuando haya algo que lo recuerde de manera consciente o inconsciente. El objetivo de esta técnica consiste en ayudar a la persona a superar las huellas de memorias traumáticas, identificando los acontecimientos pasados que influyeron en la disfunción, los acontecimientos actuales que la disparan y las habilidades y recursos internos que necesitan ser incorporados, facilitando así el procesamiento adaptativo innato que todas las personas llevamos incorporado.

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Con el amor no basta

El amor es una de las emociones más hermosas que existen y, muy especialmente, el enamoramiento por la fuerza pasional que conlleva, pero por sí solo no basta para consolidar una relación de pareja larga y satisfactoria, porque no reúne las cualidades personales que sustentan y lo hacen crecer. Entre ellas sobresalen el compromiso, que entraña la responsabilidad de crecimiento y bienestar mutuo; confianza, apoyo y protección ante las dificultades; la lealtad y la fidelidad; la sensibilidad y empatía ante ciertas circunstancias; aceptación de defectos y rasgos particulares; el reconocimiento y la reparación de los propios errores, así como el perdón ante faltas cometidas u omitidas para que la decepción y resentimiento no destruyan una relación que esté basada en la autenticidad. Para ello es necesario que las cargas personales estén libres de prejuicios, creencias irracionales u obsoletas, atribuciones infundadas, egocentrismos y expectativas irreales; donde se presupone como debería ser un amor ideal o fantástico. Ya que, en realidad, nunca se puede saber a ciencia cierta sobre lo que una persona piensa, siente y hace, incluida la pareja, por lo que con frecuencia se dan muchos malentendidos debido a la atención selectiva y el personal significado que se dan a ciertos comportamientos y situaciones en el ámbito amoroso, lo que lleva a presuponer, juzgar y condenar lo que no se ajusta a lo que se esperaba. La principal forma de atajar estas dificultades es mediante la comunicación sincera y respetuosa de las necesidades, sentimientos y deseos tanto de los miembros de la pareja, como de la relación en sí. De esta forma se estará en buena disposición para tomar buenas decisiones y resolver los conflictos existentes de forma consensuada e igualitaria. Así como una genuina motivación de hacer feliz al otr@ mediante un buen equilibrio de poderes y el intercambio de conductas positivas, como es el cuidado, la intimidad y la expresión de afecto. Para acabar, me gustaría señalar unos patrones de comunicación problemáticos, denominados 𝘭𝘰𝘴 𝘤𝘶𝘢𝘵𝘳𝘰 𝘫𝘪𝘯𝘦𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘈𝘱𝘰𝘤𝘢𝘭𝘪𝘱𝘴𝘪𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘢𝘮𝘰𝘳 (J.Gottman) que, si son muy frecuentes o si se perciben con un tinte de maldad, pueden ser la antesala del desamor y la ruptura: •⁠ ⁠Las criticas destructivas: porque crean culpa, malestar, resentimiento y distanciamiento.•⁠ ⁠La actitud defensiva: implica responder a la defensiva, contraatacando en sus diferentes versiones.•⁠ ⁠El desprecio o falta de respeto: caracterizado por insultos, muecas, ironías o sarcasmos.•⁠ ⁠Actitud evasiva: mostrarse indiferente a las quejas y conflictos existentes. Por lo tanto, aunque seamos humanos imperfectos y falibles, con nuestras luces y sombras, será necesario si deseamos tener el mejor compañer@ de camino, prestar atención a estas actitudes para no caer en círculos viciosos, que lo único que consiguen es permanecer en un laberinto emocional asfixiante, sin salida.

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Ansiedad social

Este 𝐭𝐫𝐚𝐬𝐭𝐨𝐫𝐧𝐨 𝐝𝐞 𝐚𝐧𝐬𝐢𝐞𝐝𝐚𝐝 se caracteriza por un temor excesivo a ser observado y evaluado de forma negativa en situaciones sociales. La persona con fobia social siente una gran preocupación por los que los demás piensen de él/ella debido a que cree que lo van a juzgar de un modo desfavorable, donde se puede sentir mal mirado, criticado, ridiculizado o rechazado; creándole esta forma de pensar y sentir una gran vulnerabilidad a la mirada u opinión del otr@. Como consecuencia, se van a evitar las situaciones sociales donde debe interactuar y someterse al examen de los demás; pero esta evitación que en principio tranquiliza, va a dejar un poso amargo por la sensación subjetiva de incapacidad de enfrentarse a lo que se teme, aumentando la inseguridad personal. Esto puede provocar un mayor aislamiento y un estado disfórico caracterizado por mal humor, tristeza, dependencia emocional o conductas compulsivas y adictivas para aliviar la ansiedad. El origen de este trastorno puede ser debido a una combinación de varios factores: una predisposición genética a la timidez, una crianza donde no se ha favorecido la relación con otros niñ@s, una educación familiar-escolar donde se utilizaba la crítica o el escarnio como forma principal de corregir o espabilar un determinado comportamiento. También se pueden desarrollar en la adolescencia debido a la inseguridad que sienten sobre sí mism@s y sus relaciones. Ya que los pre o adolescentes están obsesionados con su imagen y posición social dentro del grupo y pueden ser muy crueles entre ellos, dañando profundamente la autoestima de la persona afectada. Para manejar y superar este trastorno será necesario entender que la mayoría de los adultos están centrados en sus propias vidas, sin tiempo para valorar maliciosamente los comportamientos ajenos. Aunque siempre habrá un pequeño grupo que reaccionen de este modo pueril debido a sus historias personales y sus frustraciones actuales. Por lo tanto, la persona tendrá que tomar conciencia de su auto dialogo interior y darse cuenta de cómo le está afectando a su emocionalidad, que se verá reflejada en su sentir corporal y en su comportamiento. Así podrá modificar los pensamientos y creencias disfuncionales, poner en práctica habilidades para calmar la activación corporal, así como el aprendizaje de habilidades sociales para saber comunicarse con asertividad y exponerse a las situaciones temidas. Esta es la forma de conseguir seguridad y auto confianza en uno mism@. En los casos que haya profundas secuelas traumáticas será recomendable un trabajo más laborioso como es la reparación de apego y el reprocesamiento de eventos traumáticos.

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T.A.G

El trastorno de ansiedad generalizada es un tipo de ansiedad que se caracteriza por una preocupación excesiva o irreal acerca de dos o más circunstancias de la vida durante al menos seis meses. Esta inquietud suele estar relacionada con la salud, el trabajo, los estudios, el dinero, la familia, la pareja y las relaciones sociales. Se puede manifestar por una variedad de síntomas como puede ser la impaciencia, la irritabilidad, tensión muscular, fatiga, respiración dificultosa, taquicardia, manos frías y húmedas, excesiva transpiración, mareo, nausea u otros trastornos abdominales; así como accesos de calor o escalofríos orinar con frecuencia, nudo en la garganta, dificultad para conciliar el sueño o despertares nocturnos; afectando a la concentración y a la capacidad de razonamiento. Nos hace creer que todo lo que sentimos es cierto con una visión catastrofista de nosotros mismos y de la realidad. A excepción de ciertos estados médicos, como puede ser el hipertiroidismo, intoxicación de cafeína o similares; parece ser que el origen del TAG se debe a las siguientes condiciones: ▪️Una predisposición genética ▪️Un apego inseguro, donde la preocupación de un padre o madre era la principal manera de demostrar amor y una estrategia de control- protección para encarar la vida ▪️Haber sufrido experiencias de índole traumático en la infancia o adolescencia Cuando el malestar llega a ser incapacitante será necesario el apoyo farmacológico basado en algún tipo de antidepresivo y un ansiolítico para estabilizar el sistema nervioso; junto con un proceso psicoterapéutico para aprender a familiarizarse con la ansiedad, explorar a qué puede ser debido, y ver cuáles son las mejores vías de solución a lo que nos preocupa. Aquí os dejo algunas habilidades básicas para prevenir y manejar la ansiedad: HABILIDADES BÁSICAS Respiración abdominal, calmante natural. Pon una mano sobre tu abdomen y otra sobre el pecho, ahora Imagínate que tienes un globo desinflado en el interior de tu vientre, vas a coger aire por la nariz para llenarlo, retenlo unos segundos y lo expulsas muy lentamente. Es necesario repetirlo tres o cuatro veces, al día o cuando se necesite. Relajación corporal. Puede ser mediante inducciones hipnóticas, tensión y distensión muscular, o escaneo corporal de mindfulness Meditación. Recomiendo la de Loise Hay, El poder está dentro de ti Distracción o reconducción de la atención hacia una actividad neutra o positiva: Conversar, trabajos manuales o artísticos, llevar a cabo tareas pendientes, escuchar música, bailar, ver películas con contenido amable o gracioso, observar con detenimiento cualquier cosas que nos llame la atención; tocar y sentir la textura de diferentes superficies u objetos; escuchar con atención cualquier sonido que se perciba; oler o saborear algo que nos guste; movernos de una habitación a otra; salir a pasear, recordar momentos divertidos; ver imágenes tiernas o graciosas de niños o animales. Ejercicio físico vigoroso, basta con 45 minutos Masajes o prácticas de estiramientos Dieta saludable. Ir a la cama y levantarse a la misma hora cada día para que el reloj biológico funcione correctamente, favoreciendo así la calidad del sueño y un buen despertar Dejar de visionar aparatos digitales o la t.v un poco antes de irse a dormir; la luz que emiten le está diciendo al cerebro que todavía es de día. Adquirir una actitud de presencia desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Lo que realmente importa es el aquí y ahora, así como ser conscientes de que cambiar requiere reflexión, acción y paciencia. Cuidar nuestro dialogo interior mediante auto – instrucciones que ayuden. Al principio puede tener poco efecto, pero con la práctica se van interiorizando y automatizando. Ejemplos: Estoy empezando a sentir ansiedad, no pasa nada, voy a coger aire por la nariz, lo retengo unos segundos y lo expulso muy lentamente. Me quiero y me respeto Cuando suenan ciertas campanas me pongo intranquil@ porque me recuerda algo del pasado que me hizo sufrir, pero ahora estoy en otro momento y tengo mis propios recursos La ansiedad no es peligrosa, solo es molesta, puedo seguir funcionando de manera efectiva Nadie sabe lo que pasa por mi cabeza, ni yo por las suyas, son simplemente intuiciones engañosas por mi estado de inseguridad No es necesario resistirme a lo que estoy sintiendo, aunque resulte molesto, no es más que adrenalina y cortisol, ya pasará. Siendo sus picos máximos al despertar y al caer la tarde No soy un niñ@ que está en el colegio, ahora vivo en un mundo adulto.Las personas adultas viven sus propias vidas, no les importa lo que yo haga o piense, no soy el centro del universo No me río de alguien cuando comete un error por lo que ellos tampoco se reirán y si lo hacen es por ignorancia, trastorno emocional o inmadurez. Los errores son regalos de sabiduría Mi cuerpo puede estar reaccionando con fuerza en este momento, pero realmente no tiene importancia, no es más que una vieja pauta de hábito que desaparecerá con el tiempo. Es necesario tomarse unos minutos al día para aprender a estar tranquil@, sin hacer nada, solo tomando conciencia del poder calmante que tiene la respiración en nuestro cuerpo, adquiriendo al mismo tiempo la capacidad de observar los pensamientos que pasan por nuestra mente, sin juicio crítico, como si fueran nubes en el cielo que vienen y van. Si me distraigo con alguno, o siento algún malestar, no pasa nada, vuelvo a mi respiración pausada, mi centro vital. Desde esta contemplación acogedora y amorosa con uno mismo nos podemos dar cuenta de lo qué nos preocupa, qué nos ha dolido, o a qué tenemos miedo y, cuales sería los pasos necesarios para salir de la preocupación mental Recordad, el primer pensamiento no lo podemos controlar porque es automático, el segundo sí, decidiendo cómo manejar esa voz interior alarmista, crítica, acusadora y castigadora. 

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T.O.C

A diferencia de la personalidad obsesiva pura que controla todo de forma rígida y certera; la persona que sufre un trastorno obsesivo- compulsivo, duda y siente miedo a que ocurra algo que no pueda controlar, generando pensamientos perturbadores de carácter obsesivo y comportamientos repetitivos, denominados compulsivos como formas de prevenir lo que se teme y apaciguar el malestar. El contenido obsesivo se puede caracterizar por la aparición repentina de pensamientos, impulsos o imágenes de carácter agresivo, sexual, religioso, inmoral, duda patológica ( Y si…) o u temor a que pasa algo malo, sin saber muy bien a qué, en relación con la persona o sus allegados. También pueden surgir por algo externo, como son los miedos a los gérmenes, la contaminación, la suciedad, el desorden, al engaño o rechazo, la inseguridad económica o a errores del presente o del pasado. Las compulsiones pueden ser mentales o conductuales. Entre las más frecuentes, destacan las relacionadas con la limpieza y aseo personal excesivos, orden y simetría, pulcritud, comprobación, acumulación, tocar o contar un determinado número de veces o rezar. Hoy se saben que este trastorno está determinado por una alteración neurobiológica cerebral del circuito fronto-estriado- talámico , que afecta a un mal procesamiento de la información. También se ha observado en la historia personal, la influencia de alguna de las siguientes experiencias en la infancia y adolescencia. Un estilo de apego distante y disciplinario estricto, donde se priorizaba el deber y la responsabilidad de lo bien hecho para ser valioso, en detrimento de las necesidades y peculiaridades del niño Un ambiente familiar caótico e impredecible, donde no había una persona que diera calma y seguridad. Una sobreprotección caracterizada por una constante preocupación y previsión frente a potenciales peligros. Así como la creencia de que tiene que haber una solución perfecta para todos los problemas de la vida. Estas creencias y actitudes serán el caldo de cultivo del perfeccionismo, la hiper- esponsabilidad y el exceso de control tan característico de este trastorno. También puede originarse en la edad adulta, ante un fuerte estrés o un hecho traumático que hagan tambalear los cimientos de la persona, siendo común la sensación de un poso de responsabilidad en lo ocurrido. Cuando lo acontecimientos descritos anteriormente se dan en edades tempranas puede provocar una brecha en la identidad infantil sustentada por dos interpretaciones opuestas tanto de sí mismo como de la realidad. Me quieren o no me quieren, soy valioso o no soy valioso, es bueno o es malo.    Siendo esta primera duda y necesidad de certeza que acompañara y se generalizara a otras situaciones lo largo del desarrollo, especialmente en momentos de estrés, imprevisibilidad o incertidumbre. El niñ@ por miedo a la desaprobación, castigo, a no ser una cargar o ver sufrir a los padres, se amoldará a los dictados y ambiente familiar, sacrificando sus intereses y necesidades. Inhibiendo de forma inconsciente el miedo, la rabia y la impotencia de la soledad que se trasformaran en tristeza, culpa o vergüenza como modo de sentir control sobre lo que no puede controlar debido a su inmadurez mental. Al sentir vergüenza o culpabilidad, el niño pensara que es su responsabilidad hacer algo para enmendar lo ocurrido o arreglar la situación problemática para no sentirse tan mal. Se calmará mediante pensamientos tipo: debo o tengo que hacer las cosas lo mejor posible para ser valioso, me quieran o no perjudicar. O a través del escape impulsivo , que mal canalizado, puede derivar en un mayor sufrimiento y disparar otros trastornos psicológicos. Las acciones calmantes a base de repetirse van adquiriendo un matiz adictivo, que con el tiempo tendrán un menor efecto, pudiendo generar por ello un mayor bucle de pensamientos y acciones compulsivas como un intento de controlar la inseguridad y alcanzar la regulación inicial. Abordar el TOC es un trabajo laborioso por la complejidad del trastorno, donde será primordial cambiar la forma que tiene la persona de regularse por otras más adaptativas, siendo frecuente el apoyo farmacológico. Una vez conseguida una adecuada estabilidad, se llevará a cabo un proceso de exploración y reparación de los posibles orígenes y secuelas traumáticas; aprender a detectar y modificar las creencias, supuestos y normas subyacentes, así como adquirir herramientas para saber manejar los pensamientos obsesivos y acciones compulsivas. Os dejo una técnica para distanciarse y anular los pensamientos repetitivos, denominada, difusión del pensamiento. Ejercicios para Manejar y distanciarse de los Pensamientos Negativos y Repetitivos Etiquetar los pensamientos:Pensamientos descriptivos: estos tipos de pensamientos se suelen enfocar en nuestras experiencias directas. Señalan los aspectos de la realidad que percibimos con nuestros sentidos. Por ejemplo: está lloviendo, o me ha dicho que no podía venir a comer Pensamientos evaluativos, implican juicios de valor y generalizaciones, pueden ser positivos o negativos. La clave consiste en quedarnos con los pensamientos descriptivos y evitar los pensamientos evaluativos negativos que nos hacen daño. Para ello debemos preguntarnos: ¿Estoy exagerando? ¿Me lo estoy tomando demasiado en serio? ¿Me estaré precipitando? ¿Lo estaré malinterpretando o sacando de contexto? Se trata de comprender que esos pensamientos son interpretaciones subjetivas de la realidad condicionadas por nuestra historia vital. Enunciar los pensamientos, yo soy, yo no soy.Por ejemplo: “Yo soy débil para enfrentarme a ciertas situaciones” Responder: No, no soy débil porque he mostrado fortaleza en muchas situaciones de mi vida Aprende a desobedecer la orden mental. Al crítico interiorNo voy a hacer esto y, vas y lo haces, mientras repites mentalmente la orden mental. De esta forma, se toma conciencia para no asumir los pensamientos como órdenes Por ejemplo, ¡quiero descansar y tu critico interior te dice trabaja!, y mientras repites mentalmente trabaja, vas a descansar. Convierte tus pensamientos en una película.Imagina tus pensamientos proyectados en una pantalla de cine, como si fuera una película de ficción. Luego concéntrate en la luz que proyecta las imágenes, que es el equivalente a tu mente, podrías cambiar la película y proyectar otra historia diferente, más positivas y enriquecedoras La pérdida del sentido del pensamiento Tomar una frase o pensamiento cualquiera que nos venga

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