Hecho traumático

Un hecho traumático es una experiencia humana extrema que constituye una amenaza grave para la integridad física o psicológica de una persona y ante la que ha respondido con temor, desesperanza u horror intenso. Pudiendo aparecer posteriormente una serie de síntomas que escapan al control de la persona y le crean un profundo sufrimiento psicológico.

Entre ellos destacan un elevado estado de ansiedad, irritabilidad, gran sensibilidad e hiperalerta, pesadillas, imágenes invasivas, sensación de extrañeza e irrealidad, embotamiento emocional, tristeza, desesperanza, culpabilidad por no haber sabido evitar el peligro o por haber sobrevivido.

Son respuestas naturales del cuerpo para intentar recuperar la homeostasis interior, del mismo modo que la fiebre, la tos o las agujetas constituyen manifestaciones dolorosas de los intentos de recuperación del equilibrio del cuerpo ante diferentes infecciones, traumatismos o sobrecarga física.

La primera descripción de este trastorno apareció reflejada en la Ilíada de Homero. Más tarde, en el siglo XVI, Ludovico Ariosto exploró las consecuencias psicológicas de la guerra entre paladines cristianos de Carlomagno y la armada sarracena; siendo en 1980 cuando se le dio una identidad diagnostica debido al destrozo físico, mental y del alma con lo que regresaban los combatientes americanos de la guerra del Vietnam. De esta manera, se generalizó este trastorno de estrés postraumático a todos los eventos que, por su intensidad, improvisto, cronicidad e indefensión pueden romper la integridad de la persona.

Uno de los tratamientos que ha mostrado mayor eficacia para aliviar el sufrimiento de los veteranos de guerra fue el abordaje psicoterapéutico EMDR (Desarrollo y Reorganización Mental y Emocional) descubierto por la doctora Francine Shapiro en 1989.

Este método considera que el núcleo del problema está en la forma en cómo se procesan los eventos traumáticos. Si son demasiados intensos, incontrolables, donde la persona se sienta desbordada en sus habilidades de afrontamiento y tampoco cuenta con un apoyo social donde pueda compartir el horror vivido y sentirse arropado; la experiencia traumática puede quedar almacenada o disociada en redes de memoria aisladas con las impresiones de peligro e indefensión de ese momento porque no se pudieron asociar con nada de lo vivido con anterioridad, no sacando ningún aprendizaje de resolutivo, por lo que se va activar posteriormente cuando haya algo que lo recuerde de manera consciente o inconsciente.

El objetivo de esta técnica consiste en ayudar a la persona a superar las huellas de memorias traumáticas, identificando los acontecimientos pasados que influyeron en la disfunción, los acontecimientos actuales que la disparan y las habilidades y recursos internos que necesitan ser incorporados, facilitando así el procesamiento adaptativo innato que todas las personas llevamos incorporado.

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