La mentalidad de una persona es la visión particular que tiene del mundo, fruto de los aprendizajes extraídos de sus experiencias de vida.
Va a funcionar como un filtro para interpretar lo que le acontece, influir en la toma de decisiones y en cómo se aprende.
Esta autora distingue entre una mentalidad fija y otra de crecimiento.
En la primera, la persona cree que sus capacidades y su inteligencia básica son inmutables y no va a poder hacer nada o muy poco para mejorar estas condiciones innatas. Esto va a acrecentar su temor al fracaso porque confirmaría sus limitaciones y una visión negativa de sus habilidades; afectando por ello a la autoestima y autoconcepto que estarán dañados por una autocrítica feroz y un sentimiento de culpabilidad e inseguridad.
En cambio, el poseedor de una mentalidad de crecimiento cree que su progreso va a depender de la responsabilidad del propio esfuerzo, el aprendizaje y la formación continua. Las personas con esta mentalidad no temen tanto al fracaso porque son conscientes de que toda experiencia nos hace avanzar si estamos dispuestos a aprender de ella.
¿𝐐𝐮𝐞́ 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐨 𝐚𝐩𝐫𝐞𝐧𝐝𝐞𝐫 𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐨?
¿𝐐𝐮𝐞́ 𝐬𝐢𝐠𝐧𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚 𝐟𝐫𝐚𝐜𝐚𝐬𝐚𝐫? 𝐒𝐢 𝐚𝐩𝐫𝐞𝐧𝐝𝐞𝐦𝐨𝐬, ¿𝐜𝐮𝐞𝐧𝐭𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐟𝐫𝐚𝐜𝐚𝐬𝐨?
De esta forma la vida se va a tornar menos estresante y más exitosa, ya que la identidad personal estará basada en una buena autoimagen y buenas relaciones; caracterizada por la apertura de miras, curiosidad ante los errores y una actitud calmada y perseverante ante los diferentes desafíos, donde no tendrá lugar un estilo defensivo condicionado por el miedo a la desaprobación.
𝐂𝐚𝐫𝐦𝐞𝐧 𝐂𝐨𝐮𝐭𝐢𝐧𝐡𝐨 𝐏𝐬𝐢𝐜𝐨́𝐥𝐨𝐠𝐚
▪️ Especialista en ansiedad y estrés ▪️



