A diferencia del estilo del apego seguro, el inseguro surge de una inadecuada relación afectiva paterno-filial que se integrará como un rasgo más de la personalidad y que se generalizará a otras relaciones afectivas. Dependiendo de cómo fueron los lazos afectivos se puede hablar de diferentes estilos de 𝐚𝐩𝐞𝐠𝐨 𝐢𝐧𝐬𝐞𝐠𝐮𝐫𝐨: 𝐞𝐯𝐢𝐭𝐚𝐭𝐢𝐯𝐨, 𝐩𝐫𝐞𝐨𝐜𝐮𝐩𝐚𝐝𝐨, 𝐚𝐢𝐬𝐥𝐚𝐝𝐨, 𝐝𝐞𝐬𝐨𝐫𝐠𝐚𝐧𝐢𝐳𝐚𝐝𝐨 𝐨 𝐮𝐧𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐛𝐢𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐞𝐥𝐥𝐨𝐬.
▪️ Cuando un niñ@ no se siente visto, ni tranquilizado por ninguno de los padres, puede desarrollar un estilo de 𝐚𝐩𝐞𝐠𝐨 𝐞𝐯𝐢𝐭𝐚𝐭𝐢𝐯𝐨 como una defensa que le va a facilitar acomodarse a su ambiente familiar.
El niñ@ aprende que sus necesidades emocionales no son importantes, desconectándose de ellas y la de los demás como una forma de protección para no sufrir.
En las relaciones afectivas adultas mostrará distanciamiento emocional, priorizando las necesidades de autonomía e independencia y el logro de objetivos, antes que las de intimidad. “𝐉𝐮𝐧𝐭𝐨𝐬, 𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐬𝐞𝐩𝐚𝐫𝐚𝐝𝐨𝐬”.
▪️ En cambio, si un niñ@ se siente tratado injustamente, o que en un momento lo aprecian y luego lo desdeñan, en función del estado anímico de los padres; así como si es víctima de sobreprotección, puede desarrollar un estilo de apego preocupado.
Caracterizado por estar siempre en guardia porque no sabe muy bien a qué atenerse y cómo agradar para que le quieran o porque se siente vulnerable.
Estos recuerdos y expectativas inconscientes infantiles se reflejarán en las relaciones afectivas adultas en forma de una necesidad extrema de intimidad y miedo al abandono, que puede llevar a la dependencia emocional y a los celos; con frecuentes estallidos emocionales cuando la persona no se siente querida, comprendida o que es tratada injustamente. “𝐒𝐢𝐧 𝐭𝐢, 𝐦𝐞 𝐦𝐮𝐞𝐫𝐨”
▪️ Cuando un niñ@ se siente invadido y controlado, no reconocido por lo que es, sino por lo que hace, puede desarrollar un estilo de apego aislado como defensa ante la presión.
En sus relaciones afectivas esconderá sus emociones, mostrándose independiente y solitari@ por miedo a sentirse vulnerable ante la intromisión. “𝐌𝐞𝐣𝐨𝐫 𝐬𝐨𝐥@”.
▪️ Por último, cuando un niñ@ se siente aterrado por la actitud paterna, fuente de amor y protección, podrá desarrollar un estilo de apego desorganizado.
Esta forma de relación es muy dañina porque daña profundamente la personalidad infantil, desbaratando la regulación emocional y la claridad mental, especialmente en momentos de incertidumbre y de tensión; pudiendo derivar en casos severos a una disociación de la personalidad. “𝐓𝐞 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐨 𝐲 𝐭𝐞 𝐨𝐝𝐢𝐨”.
Estos estilos de apego inseguros fueron adaptativos en su momento, pero con el tiempo si no se resuelven o reparan, pueden transformarse en patrones o trastornos de apego, creando sufrimiento a la persona y a sus relaciones.



