Carmen Coutinho

Fobias simples

Al igual que el temor al miedo a que se repita un ataque de pánico, podemos tener un miedo intenso e irracional a un sinfín de cosas que por su propia naturaleza no tendrían por qué ser peligrosas, pero la sensación de vulnerabilidad y desasosiego que nos producen afecta a nuestra seguridad y al control de la situación, pudiendo llegar al malestar del pánico y sus limitaciones. Las fobias se originan por la asociación de una situación, contexto, acción u objeto con una percepción de peligro o perjuicio. Las fobias más frecuentes son: el miedo a viajar en avión (aerofobia), las alturas (acrofobia), miedo a los espacios abiertos (agorafobia) o cerrados (claustrofobia), a los animales (zoofobia), miedo a perder el control sobre las funciones naturales de nuestro cuerpo (sudoración, sonrojarse, toser…) , miedo a las enfermedades (hipocondría), miedo a la muerte (tanatofobia), miedo algún defecto físico (dismorfobia), miedo al rechazo social (ansiedad social), miedo a los propios pensamientos (TOC), miedo a las nuevas tecnologías(tecnofobias) o el miedo a envejecer (gerontofobia); entre otras. Un dato curioso es que a veces no entendemos el por qué de una determinada fobia. Esto es debido a que la experiencia inicial de miedo ocurrió antes de los tres años, quedando grabada en una estructura subcortical inconsciente, denominada amígdala, que es la responsable de almacenar las sensaciones de peligro y alertanos por si se repiten. Aunque es muy importante para la supervivencia, a veces se equivoca en su afán de protegernos; percibiendo peligro donde no lo hay. Para que tengamos una verdadera consciencia del peligro es necesario la maduración del hipocampo, que es una estructura cerebral responsable de la memoria consciente y del aprendizaje. Por ejemplo, una persona ha podido tener un susto en la bañera antes de los tres años, no recordándolo, pero sintiendo gran ansiedad a la hora de meterse en el agua, donde no tenga donde apoyarse. Como en toda clase de miedos, es necesario la exposición gradual y de forma segura a lo que se teme para que el cuerpo pueda desprenderse del miedo y la mente consciente abandone el exceso de control, permitiéndonos fluir con la experiencia.

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Trastorno de pánico

El primer ataque de pánico se puede generar sin ninguna razón aparente o por un acúmulo de tensiones, dejando a la persona con mucho miedo ante lo que sintió en su cuerpo. Entre las sensaciones físicas que más asustan están la opresión en el pecho, taquicardia, sensación de ahogo, mareo, tensión o debilidad muscular; lo que van a disparar unos pensamientos aterradores que interpretarán esas sensaciones como de muerte inminente, pérdida de control o de enloquecer. Este susto interiorizado hará que la persona esté continuamente chequeándose y anticipándose a un nuevo ataque con el desgaste psíquico-físico que conlleva, pudiendo derivar en un trastorno de pánico con o sin agorafobia, es decir, el temor a estar solo en casa o fuera de ella, sin que no tenga a nadie cerca que le ayude en caso de que vuelva a suceder. Por lo tanto, el objetivo principal del abordaje psicoterapéutico será cambiar la forma de cómo la persona piensa e interpreta las sensaciones corporales, se familiarice con ellas y aprenda a manejarlas sin que precise la ayuda de nadie. Cuando el ataque de pánico es motivado por problemas emocionales, como es el hecho de sentirse atrapado en una situación donde no ve la escapatoria o a un sentimiento de soledad ante la percepción de falta de apoyo y protección. Será necesario un trabajo más profundo que abarque la forma de pensar, sentir y actuar de la persona ante dichas situaciones.

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Psicoeducación

ENTREVISTA A TU MIEDO Una vez acontecido un hecho significativo o repetitivo interiorizamos  un guión mental de su experiencia, con sus antecedentes y consecuentes. Esto nos va a ayudar a anticipar acontecimientos prediciendo lo que pasará a continuación. De hecho, cuando los acontecimientos no siguen el guio interiorizado, nos sentimos extrañados. Muchos de los guiones llevan aparejada una reacción emocional de tipo fóbico caracterizados por su irracionalidad, conllevando mucha ansiedad  Como por ejemplo el guión mental de rechazo que se ha podido interiorizar en la infancia o adolescencia. Para saber si es un pensamiento racional o irracional. Responde o reflexiones sobre estas preguntas: ¿La ansiedad que siento respondes a una amenaza real? ¿Eres desproporcional? ¿Estas fuera de mi control? ¿Me provocas un malestar insoportable? ¿Me ayudas a manejar bien las cosas? ¿Permaneces incluso cuando adquiero una habilidad? ¿Me haces evitar situaciones? Ejercicio: escribir tus guiones de miedo, con final trágico y con final realista.                      ¿Qué es lo peor que pueda pasar? Si está basado en algo real, prepararse de la mejor forma posible, recordando todos sus recursos internos que le han ayudado en momentos de estrés y externos donde poder apoyarse. Con frecuencia nos hace sufrir más lo que imaginamos que el hecho en sí cuando lo vivimos.                 Estados médicos asociados con la ansiedad: – Problemas cardiovasculares, hipertiroidismo, asma, diabetes, problemas en el oído interno, epilepsia – Medicamentos como estimulantes, complementos tiroideos, tranquilizantes, pastillas para -dormir, ciertos medicamentos para presión sanguínea, esteroideos, antidepresivos – A veces los síntomas de ansiedad se deben a la experimentación sin control en tomar o dejar de tomar algunos medicamentos – Las drogas comunes recreativas legales e ilegales, tales como la cafeína, alcohol, bebidas estimulantes, marihuana, cocaína, éxtasis entre otras Dieta y Estilo de vida – Consumo excesivo de azúcar, harinas refinadas, grasas saturadas, comida chatarra o bollería industria. Anti-ansiedad; alimentos naturales ricos en vitamina C, D, E, Omega tres – Estilo de vida sedentario. Anti-ansiedad: 45 minutos de ejercicio físico vigoroso, andar, correr, nadar, bailar, boxing… – Estar muy conectado del móvil u otros dispositivos electrónicos, (sobreinformación) Anti ansiedad: leer, charlar, escribir, pintar, trabajos manuales, cocinar, jardinería, ver películas cómicas o agradables… Dormir bien. – Irse a la cama y levantarse a la misma hora cada día. – Ambiente confortable, habitación oscura, silenciosa y ventilada. Ropa de dormir cómoda – Siga una rutina establecida para irse a la cama como preparar la ropa para el día siguiente. Es un activador de respuesta condicionada que  avisa al cuerpo que es hora de dormir – Realice actividades relajantes justo antes de la hora de dormir, como leer una novela, relajación, meditación, pensar o  recordar cosas agradables. – No actividades activadoras de ansiedad como mirar facturas, resolver problemas cotidianos, discutir, mirar al móvil, ordenador, televisión en el cuarto de dormir, ya que el cerebro piensa que todavía es de día por la luz que emanan dichos aparatos – Reduzca o elimine estimulantes, especialmente en épocas de estrés – Reduca sedantes – No alcohol, ya que puede empeorar las cosa, incluso en cantidades, moderadas pueden perturbar el sueño o crear una reseca de insomnio más a avanzada la noche – Realice ejercicio entre cuatro o seis horas antes de irse a la cama, justo antes interfiere el sueño. Sin embargo, practicar ejercicios a ultima hora de la tarde aumenta la cantidad de sueño profundo. Incluso una caminata vigorosa de cuarenta y cinco minutos puede venir bien – Evite comidas pesadas antes de acostarse. Puede ser recomendable un vaso de leche caliente o alguna infusión relajante, tipo valeriana o tila – Si no puede dormir, levántese y realice actividades relajantes.

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La voz de nuestro crítico interior

Para dar como concluido este ciclo de post psicoeducativos, hoy voy a hablar sobre un aspecto de nuestra personalidad que es el crítico interior. Se compone de un conjunto de voces y gestos de desaprobación que hemos ido internalizando a lo largo de nuestra historia vital y se caracteriza por creencias, valores y normas rígidas interiorizadas de los mandatos familiares y personas significativas; así como de ciertos sectores de la sociedad que fomenta el ansia ser los mejores en todo lo que somos y hacemos. Esta voz silenciosa se puede mostrar a través de los pensamientos, imágenes sensaciones físicas, emociones, afectando al comportamiento y a las relaciones. Su función original fue evitar el dolor de la desaprobación y el abandono, pero con el tiempo se fue automatizando rígidamente, obstaculizando la incorporación de una nueva información más real y adaptativa. Es como un sistema de alarma que alerta sobre la posibilidad de sufrir algún perjuicio que nos recuerde experiencias donde nos hemos sentido criticados, humillados o abandonados; activando al mismo tiempo otras partes protectoras de personalidad que en su momento creamos para prevenir o manejar el malestar que nos producía, como puedan ser la parte perfeccionista, la controladora, la cuidadora o complaciente, la preocupada, la guerrera, la tímida o vergonzosa. Esto bloquea nuestra autenticidad para expresar nuestras necesidades y el potencial creativo por miedo al fracaso y enjuiciamiento de los demás. El contenido de los comentarios del crítico es pésimo y catastrófico y suelen girar sobre el aspecto físico, el rendimiento, las relaciones afectivas y sociales; susurrándonos con frases tipo: no eres lo suficiente… los demás son mejores… no lo vas a conseguir… no vamos a encontrar ese amor…. careces de valía … Generando mucha ansiedad, baja autoestima, vergüenza, culpa, agotamiento físico y hasta, a veces, depresión. Suele aparecer en momentos de estrés, adversidad, cuando nos sentimos criticados o solos, en estados de malestar físico, cuando salimos de la zona de confort y con una variedad de disparadores relacionados con la historia personal. ¡Y todas las mañanas cuando nos miramos en el espejo! 😊 La dureza del crítico está en relación con las veces que hemos sido criticados. A menor edad y mayor frecuencia e intensidad; más internaliza y fuerte va a ser esa voz. Una peculiaridad de la autocrítica es que cuando dirige la mirada hacia fuera o hacia los demás se convierte en un juez implacable pero, más pronto que tarde, esa acritud condenatoria se vuelve hacia uno mismo en los momentos de mayor dificultad, actuando como un boomerang. Por lo tanto, si no queremos alimentar al crítico interno, será necesario hacer un acto de reflexión sobre el valor y validez de nuestras críticas y enjuiciamientos externos. Una forma de manejar al crítico interior es hacer de esa parte nuestra aliada, no entrar en conflicto con ella, ya que su cometido es de protegernos, pero se excede en sus funciones porque sigue viviendo en función de contextos pasados donde era una cuestión de supervivencia. Es necesario observarlo con una mirada de curiosidad, aceptación y compasión para saber lo que la está activando, de lo que nos quiere prevenir, tomando conciencia de dónde procede y cómo se ha manifestado a través del tiempo en nuestro sentir corporal, nuestra forma de percibir e interpretar las cosas y en el comportamiento; estableciendo un diálogo interior para hacerle ver que ya estamos en otro momento de nuestra historia, que tenemos una mayor perspectiva y recursos personales para manejar los miedos de lo que nos trata de proteger; agradeciendo su interés por ayudarnos y que nos siga acompañando para motivarnos a sacar lo mejor de nosotros, pero sin quitarnos el control y el disfrute de nuestra vida. En terapia es un trabajo muy bonito, aunque laborioso, porque es necesario poner en contacto y armonizar las diferentes partes de nuestra personalidad, que con frecuencia entran en conflicto; siendo necesario sacar a la luz las partes heridas que hemos desterrado de la conciencia. Son las que arrastran una historia de dolor que creemos que nos pueden desequilibrar, abrumar e inundar si las miramos. Estas partes se quedaron congeladas en el pasado y siguen sintiendo y pensando lo mismo que entonces sobre sí mismas y el mundo. Debido a ello, surgieron las partes protectoras denominadas directivas y las apagafuegos con diferentes funciones. La misión de las directivas es la prevención de no volver a sentir aquello que tanto nos dolió y están encaminadas a mejorar nuestro rendimiento desde el control y nuestra aceptación social desde la complacencia. Cuando la función de las directivas no es muy eficaz aparecen las apagafuegos. El fuego es la emoción que no queremos sentir como la vergüenza, la culpa, el vacío, la soledad, la rabia o el miedo. Estas partes intentan distraernos del dolor, aunque lo hacen de forma brusca y sin valorare las consecuencias, desplazando nuestra atención en un intento de evitar estas emociones desagradables con conductas adictivas, comiendo y durmiendo en exceso, viendo la TV o navegando por internet en demasía, o conductas compulsivas. Como pueden observar, cada uno de nosotros llevamos dentro una familia interna en la que todos sus integrantes tienen que estar en armonía para que podamos sentir bienestar. Para complementar este escrito os recomiendo el visionado de 𝑪𝒐𝒎𝒑𝒂𝒔𝒔𝒊𝒐𝒏 𝒇𝒐𝒓 𝑽𝒐𝒊𝒄𝒆𝒔: 𝒂 𝒕𝒂𝒍𝒆 𝒐𝒇 𝒄𝒐𝒖𝒓𝒂𝒈𝒆 𝒂𝒏𝒅 𝒉𝒐𝒑𝒆. ¡Os deseo un feliz verano! https://www.youtube.com/watch?v=VRqI4lxuXAw

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Autenticidad personal

La buena autoestima exige coherencia entre el sí-mismo interior y el sí-mismo que se ofrece al mundo exterior. Esta autenticidad requiere que nuestras normas y valores estén en concordancia entre lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos; para no enmascarar la realidad de nuestra experiencia o la verdad de nuestro ser.  Con frecuencia se falsea la propia realidad para engañar la conciencia de los demás debido a que le damos mayor importancia al pensamiento ajeno que al propio, provocando esta actitud una sensación de impostura con la consiguiente ansiedad que le acompaña por la posibilidad de ser descubiertos en cualquier momento y, por lo poco que nos valoramos. Esto es debido a que desde pequeños aprendimos a negar lo que sentimos, a colocarnos una armadura, perdiendo el contacto con muchos aspectos de nuestros si- mismos o partes interiores en aras de la adaptación al entorno que nos rodeaba. Con frecuencia, los mayores empujan a los niñ@s a reprimir el miedo, la ira, el dolor, la excitación debido al desconocimiento del manejo de estos estados emocionales, ya que a la mayoría de los padres y educadores carecieron de ellos. Otro impedimento para desarrollar la autenticidad es motivado por el descubrimiento infantil de que la mayoría de los adultos mienten, creándoles una gran decepción y confusión, porque rompen su inocencia y su genial espontaneidad. Por ejemplo, cuando los padres hablan sobre el valor de ciertas virtudes y luego los hijos observan en sus conductas todo lo contrario. O el comportamiento distante e inhibido de algunos padres que obstaculizan la expresión de la autenticidad porque consideran que no encaja con sus creencias de cómo deberían ser las cosas, o simplemente porque están atrapados en una armadura tan oxidada que es difícil de desarmar. Todo ello va a favorecer que los niños lleguen a la conclusión de que crecer significa aprender a aceptar la mentira como algo normal y desarrollar unos mecanismos de defensa como medio para hacer la vida más tolerable.  Por lo tanto, para desarrollar la integridad en este mundo tan confuso es necesario una buena edificación de la autoestima que esté fundamentada en la práctica de estos seis pilares.  Donde no falte una buena dosis de valentía e independencia para no depender de la mirada ajena por miedo a no pertenecer, antes que ser uno mism@, con sus luces y sus sombras. Lo que sí está demostrado es que las personas auténticas atraen amistades auténticas; que se caracterizan por una mayor independencia, sinceridad en sus pensamientos y sentimientos, apoyo, gratitud, entusiasmo y respeto mutuo. Al ser auténticos, no sólo nos honramos a nosotros mismos; a menudo es como un regalo para cualquier persona con la que tratemos. EJERCICIO PARA REFLEXIONAR Y TRABAJAR LA AUTENTICIDAD Por lo general: – ¿Soy sincero conmigo mismo con respecto a lo que siento, aceptando mis emociones, experimentándolas, sin sentirme necesariamente empujado a actuar sobre ellas? – ¿Soy sincero con los demás respecto de mis sentimientos, en aquellos contextos donde es apropiado hablar de los sentimientos? – ¿Me esfuerzo, conscientemente por ser veraz y preciso en mis mensajes? – ¿Converso cómoda, abierta y directamente sobre lo que amo, admiro y disfruto? – Si estoy apesadumbrado, irritado o deprimido, ¿hablo sobre ello con sinceridad y dignidad? – ¿Defiendo lo que soy y hago honor a mis necesidades e intereses? – ¿Permito que los demás adviertan mi entusiasmo? – Si sé que estoy equivocado, ¿lo reconozco sencilla y francamente? – ¿Siento que el sí mismo que experimento en mi interior es el mismo que presento ante el mundo? Después de reflexionar sobre estas cuestiones, tómese unos minutos en soledad para meditar sobre las mentiras que está viviendo en la actualidad. No se haga ningún reproche, y menos se culpabilice. El objetivo es que tome más claridad y compresión, como un paso previo a una mayor autenticidad de su ser. Imagine que habla con esa parte de sí mismo que se muestra poca autenticidad. Pregúntele:                      ¿Cuál es el beneficio funcional de mi falta de autenticidad? Luego imagine que esa parte le invita a explorar sus fantasías acerca de lo que le sucedería si esa parte de usted poco autentica abandonara esa mentira. Describa con detalle lo que usted imagina que sucedería. Imagine que esa parte, le pregunta si existe alguna condición o circunstancia en la cual usted pueda verse actuando de un modo más auténtico en esta área, y respóndale. Después en silencio, imagine cómo podría sentirse, cómo podría experimentarse a usted mismo, si decidiera vivir más auténticamente. Tómese el tiempo necesario para reflexionar sobre ello. Practique este ejercicio durante diez minutos, una vez por semana durante dos meses y, verá como al vivir de una manera auténtica se sentirá cada vez más natural y satisfecho consigo mismo, menos ansioso y más confiado

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Día del orgullo

En conmemoración de este día tan colorido y reivindicativo, me gustaría aportar mi granito de arena para llamar la atención sobre un aspecto muy importante que es la homofobia interiorizada que sienten algunas personas de este colectivo, que consiste en un rechazo implícito o sutil de la propia homosexualidad o al sentimiento de estar atrapado en un cuerpo que no corresponde a su verdadera identidad de género. Esto es debido a la influencia del lastre histórico que ha dejado la intolerancia homofóbica de ciertos sectores de la sociedad, basada en la ignorancia y el miedo a ciertos prejuicios infundados que nada tienen que ver con la realidad del colectivo LGTB. Aunque los tiempos han evolucionado y vivimos en un contexto respetuoso con la homosexualidad y la diversidad de expresión; es necesario seguir tomando conciencia de la importancia que tiene la actitud de tolerancia cero ante esta fobia aberrante y sin sentido; que lo único que pretenden es dañar gravemente la mente y el alma de personas que han nacido con una orientación sexo-afectiva diferente o vivir en un cuerpo equivocado. Es fundamental ver las relaciones sexo-afectivas de la comunidad LGTB como una variante normal de la sexo-afectividad y diversidad humana. Estas características ya están inscritas en los genes al nacer, por lo tanto, no se aprenden, ni se eligen, y no se pueden erradicar o transformar. Esta misma naturaleza se refleja en muchas especies del reino animal. Con relación a la homosexualidad se tiene constancia de su presencia en el Paleolítico, considerándose una práctica muy común y aceptada en las diferentes culturas a lo largo de los tiempos hasta la llegada de su prohibición y condenación por el emperador romano cristiano Teodosio el Grande, siglo IV, por considerarlos “actos contra natura”; dando lugar a la persecución homofóbica que ha durado hasta hace relativamente poco y aún vigente en muchos países. Esta aversión se relaciona con un pensamiento rígido, estrecho de miras, que incita al odio y a la discriminación y supone un intento de justificar que se menoscaben o supriman los derechos a las personas que tienen una orientación sexo-afectiva diferente o se sientan diferentes a lo que establece el convencionalismo mayoritario. En la base de estos prejuicios se hayan cuestiones religiosas e ideológica extremas, machismo, miedo a la propia homosexualidad y a ciertos trastornos psicológicos. Cuando esta violencia simbólica se ejerce contra los niñ@s por sus iguales a una edad muy temprana, en forma de burla, apodos, rechazo, exclusión de los grupos; siembran en su interior una creencia de que hay algo mal en ell@s, sin saber el qué. Este desconocimiento es debido a su inmadurez física y mental para interpretar el significado de lo que sienten y su expresividad, dañando gravemente su autoestima y alegría infantil. Todo ello les va a producir un profundo desasosiego en su mente, cuerpo y alma, difícil de revertir, a no ser que el apoyo familiar y social naturalicen su expresión y se posicionen con una actitud de tolerancia cero contra cualquier trato discriminatorio. En el peor de los casos, puede generar un trastorno de estrés postraumático debido al acoso físico o simbólico continuado dentro del recinto escolar, el barrio o el pueblo y dentro de la propia familia. Caracterizándose este trastorno por altos niveles de ansiedad, miedo a ir al colegio, tristeza, rabia, vergüenza, culpa, aislamiento, desconfianza y desesperanzam, que pueden llevar en algunos casos al suicidio y a trastornos de personalidad. Normalmente, con la llegada de la pubertad y el despertar de la atracción romántica y sexual, van a ser los primer@s en asustarse de tal descubrimiento debido a las consecuencias que pueden traer a sus vidas y a sus relaciones con los demás, porque ya ha incorporado consciente o inconscientemente la estigmatización del veneno homofóbico. Donde será conveniente hacer un gran trabajo personal de autoaceptación para asumir la propia orientación y vivirla con naturalidad y seguridad, reparando las posibles secuelas que han podido dejar dicha violencia ya que, si no hay una autoaceptación y reafirmación de la identidad, pueden entorpecer las relaciones sociales y laborales debido al guion mental de agresión interiorizado que provoca un estado de estar siempre en guardia ante la posibilidad de cualquier agravio o amenaza o generando una mala interpretación de la propia realidad; pudiendo afectar negativamente a las relaciones íntimas, con el agravante de que no hay referentes sociales que normalicen y muestren abiertamente como se vive una relación sexo-afectiva homosexual y transexual con naturalidad. Y, también, como una fortaleza de prevención al consumo de drogas y la compulsión sexual para mitigar la ansiedad y la soledad que siente algunas personas ante tanta incomprensión irracional. Por lo tanto, animo a todos los que pertenezcan al colectivo LGTB como a cualquier colectivo “discriminado”, en donde me incluyo como mujer, a visibilizar nuestro orgullo y luchar por nuestros derechos y libertades y, que nadie nos trate como ciudadanos de segunda categoría. ??????????, ??????? ? ????????.

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Vivir con propósito

Vivir con propósito es utilizar nuestras facultades para la consecución de las diferentes metas que hemos elegido para nuestra vida.  Lo contrario sería vivir a merced del azar, con una actitud ante la vida pasiva o reactiva, no orientada al cambio.                  Por lo tanto, si queremos que algo funcione, debemos tener el propósito consciente de que funcione. Para ello es necesario elaborar un plan de acción donde esté presente la autodisciplina y perseverancia con el objetivo de conseguir lo que queremos  Si no tenemos un plan de acción, no vamos a poder controlar nuestro progreso, comparar nuestras intenciones con los resultados, modificar nuestras estrategias en respuesta a la información que nos va llegando y ser responsable de los resultados que consigo Esto es fácil verlo en nuestras actividades laborales, pero no tanto en las relaciones afectivas. Porque pensamos que, con el amor basta, que el paso del tiempo lo arregla todo y, si ello no es posible, tendremos que apechugar con la suerte que nos ha tocado, mirar para otro lado o tirar todo por la borda. Por ejemplo, en el ámbito de las relaciones de pareja; si deseamos que nuestra relación funcione deberíamos preguntarnos qué plan de acción sería necesario llevar a cabo para seguir manteniendo viva la llama del amor o cómo podríamos solucionar los conflictos existentes. Para ello, será necesario preguntarse:  ¿Qué acciones estamos dispuestos a adoptar para conseguirlo? ¿Qué acciones desea cada uno en su pareja? ¿Qué piensa cada cual que tiene que hacer el otro para mejorar? Esta misma línea de reflexión la podemos llevar a nuestras relaciones paternofiliales, de amistad o compañerismo, aunque claro está, con matices diferentes. Los propósitos no relacionados con un plan de acción consciente no se realizan, solo existen deseos frustrados                        Reflexiones para vivir con propósito:  –Para tener el control de nuestra propia vida, tenemos que saber lo que queremos y a dónde queremos llegar                               ¿Qué quiero para mí en cinco, diez, veinte años? ¿En qué quiero que consista mi vida? ¿Qué quiero lograr como profesional o en mis quehaceres cotidianos? ¿Deseo emparejarme, casarme, ¿por qué? ¿qué propósito tengo? Si deseo tener hijos, ¿por qué?,¿cuáles son mis metas en mi relación con mis hijos? ¿Si tengo aspiraciones intelectuales o espirituales, ¿cuáles son? Si quiero hacer cambios en mi estilo de vida, ¿qué tengo que hacer con relación a ello? ¿Están mis metas enfocadas con claridad o son vagas y poco definibles? –Para que nuestros propósitos no sean ensoñaciones ¿Cómo voy a llegar hasta allí desde aquí? ¿Qué acciones son necesarias? ¿Qué pequeños propósitos tengo que conseguir hasta llegar a mi propósito final? Si son precisos conocimientos nuevos, ¿cómo voy a conseguirlos? Si se necesitan recursos nuevos, ¿cómo voy a adquirirlos? ¿Asumimos la responsabilidad de concretar los pasos de acción necesarios para llegar a la meta final? -Prestar atención al resultado de nuestros actos, para averiguar si conducen a donde queremos llegar ¿Funciona mi estrategia y mi táctica? ¿Estoy llegando a donde quiero ir? ¿Están produciendo mis acciones los resultados esperados? Por ejemplo, amenazar y gritar sin parar a nuestros hijos o subalternos puede conseguir una conformidad a corto plazo, pero provocando resentimiento y rebeldía a largo plazo. Trabajar sin parar puede ser una fuente de enriquecimiento económico y prestigio social o una escapatoria a un malestar emocional en detrimento de la salud, el disfrute personal y familiar Si prestamos atención a los resultados, podremos conocer no solo si estamos consiguiendo nuestras metas sino también que podemos estar consiguiendo algo que nunca pretendíamos y que puede disgustarnos.                                             Si yo no hago algo, no va a cambiar nada

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Autoafirmación

La ?????????????́? significa respetar nuestros deseos, necesidades y valores; buscando la mejor forma de expresión en las diferentes circunstancias de la realidad. Es una disposición a vivir de forma auténtica, sin máscaras; hablar y actuar desde lo que uno piensa y siente, sin agresividad o timidez. Respetando los derechos y necesidades de los demás, pero siendo conscientes de quienes somos y lo que queremos para nuestra vida, para no amoldarnos de manera pasiva o inconsciente a las expectativas e intereses de los demás por miedo a la desaprobación o al rechazo que lleva implícito el temor a sentirse solo y desprotegido. Para ello, es necesario creer en nosotros y en nuestras posibilidades, pelear por satisfacer nuestras necesidades y deseos, respetando nuestros valores. Muchas de nuestras creencias están afectadas por unos tipos de mensajes recibidos en la infancia que daban a entender que lo importante era lo que pensaban, sentían y querían nuestros mayores en perjuicio de nuestros intereses, etiquetándonos de egoístas o insensatos cuando intentábamos hacernos valer. Estos mensajes interiorizados pueden ensombrecer o frustrar nuestro ser genuino para evitar el enfrentamiento con alguien que piense de modo distinto, para complacer, aplacar, manipular o para estar en buena relación con alguien; dañando gravemente nuestra autoestima La ?????????????́? también supone una disposición a enfrentarnos a los desafíos y retos de la vida, y luchar con perseverancia para dominarlos. Cuando ampliamos los límites de nuestra capacidad de hacer frente a las cosas, ampliamos nuestra eficacia y autorrespeto. La autoafirmación se refleja cuando aprendemos a ser amables, sin sacrificarnos a nosotros mismos; cuando cooperamos con los demás, sin traicionar nuestras normas y convicciones; cuando estamos en una relación íntima, sin abandonar nuestro sentido de la identidad; cuando desarrollamos nuestro potencial creativo, sin miedos y prejuicios; cuando aprendemos a ser tolerantes con nosotros mismo y con los demás, cuando somos los principales motivadores y admiradores de nosotros mismos. Una autoafirmación exitosa al final de nuestra existencia sería la siguiente: “???????? ?? ???????????? ?? ????, ?? ?????? ???́, ?? ?? ????́?”.

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La responsabilidad de sí mismo

Para sentirse competente para vivir y digno de la felicidad, es necesario estar dispuesto asumir la responsabilidad de la propia vida y del propio bienestar.  De esta manera, tendremos cierto control sobre nuestras vidas, que se reflejará en una forma de pensar independiente y un respeto sobre lo que piensan y hacen las demás personas. Para ello es necesario reflexionar y llevar a cabo los siguientes aspectos: ▪️ ?? ???????́? ?? ?? ?????? ??????????????? ?? ?????? ? ?????????? ???????? ?????́????? ? ??????: ¿Qué estoy dispuesto hacer para conseguir lo que quiero?  ▪️?? ???????́? ?? ?? ??????????????? ?? ??? ??????? ?????????? ? ????????: Somos los principales responsables de lo que elegimos y hacemos. ▪️ ?? ???????́? ?? ?? ??????????????? ??? ????? ?? ??????????? ??? ?? ?????? ?? ??????? ? ??????????: ¿Estoy dando lo mejor de mí?  ▪️?? ???????́? ?? ?? ??????????????? ??? ????? ?? ??????????? ??? ????????? ? ??? ??????????: ¿Estoy totalmente presente en mis encuentros con los demás y lo que se dice? ¿Me doy cuenta de cómo resultan afectados los demás por lo que digo y hago? ▪️ ?? ???????́? ?? ?? ??????????????? ?? ?? ?????? ???????? ??? ??? ????́?: Nadie tiene la culpa de lo que interpreto, digo y hago. ▪️?? ???????́? ?? ?? ??????????????? ?? ?? ??????? ?? ???????? ??????????????: ¿Me comunico con claridad y respeto?    ▪️?? ???????́? ?? ?? ??????????????? ?? ??́?? ????????????? ?? ??????: ¿Reparto el tiempo acorde a los valores que predico? ▪️?? ???????́? ?? ?? ??????????????? ?? ?? ???????́? ?? ??? ??????? ????́? ??? ?????? ???????: ¿Cuestiono y reviso mis valores? ▪️ ?? ???????́? ?? ?? ??????????????? ?? ?? ?????? ?????????: No es tarea de nadie hacernos felices, solo es nuestra. ▪️?? ???????́? ?? ?? ??????????????? ?? ?????? ?? ?????? ??????????: Esperar a que alguien o algo nos eleve la autoestima es condenarnos a la frustración. Nadie va a venir a salvarnos, nadie va a enderezarnos la vida en nuestro lugar, nadie va a resolver nuestros propios problemas. Si yo no hago algo, nadie va a hacerlo mejor. El sueño de un salvador redentor puede ofrecer algún tipo de consuelo, pero nos deja en una situación pasiva e impotente. Podemos sentir que con solo sufrir lo suficiente, con solo anhelar desesperadamente, algún día acontecerá un milagro; pero este es un autoengaño que se paga con la pérdida de un tiempo lleno de posibilidades irrecuperables.

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La autoaceptación

La aceptación de sí mismo supone una disposición a experimentar, sin negación o evasión nuestros sentimientos, pensamientos, deseos, comportamientos y nuestro cuerpo.  Con una actitud de curiosidad y compromiso con nuestra experiencia, donde la propia autovaloración y autorrespeto, excluyan todo juicio de aprobación o desaprobación.  De esta forma estaremos en disposición de cambiar aspectos que nos disgustan o nos hagan daño. Y si ello no fuera posible, será necesario desarrollar una actitud de autoaceptación compasiva y respetuosa de nuestra valía para hacernos más fuertes y centrados. Muchas personas piensan que la negación y el rechazo de los sentimientos es señal de fortaleza, sin ser conscientes de que tal actitud bloquea la curación emocional y el desarrollo personal. Ya que, si no somos conscientes de lo que nos duele, nos preocupa, nos hace daño, o nos remuerde, no vamos a poder aceptarlo para integrarlo de manera adecuada en todo nuestro ser, perjudicando los cimientos de la autoestima: el autorrespeto y la eficacia personal. En este post, os invito a experimentar un par de ejercicios de autoaceptación emocional y corporal. Autoaceptación Emocional Tómese unos minutos para contemplar algún sentimiento que le resulte difícil manejar: miedo, pena, enojo, vergüenza, culpa, envidia, celos o un deseo inadecuado. Cuando aísle ese sentimiento, vea si puede enfocarlo con claridad, tal vez pensando o imaginando cualquier cosa que suela evocarlo.  Luego observe esa emoción, tómese su tiempo, sin dejarse arrastrar por su carga debilitante. A lo mejor se da cuenta de cómo y cuándo empezó ese sentir y, que ahora ya no tiene fundamento porque usted ya no es la misma persona de antes, o las circunstancias son muy diferentes.  También puede ser que ese sentimiento le esté informando de algo que necesita ver con claridad en relación con sus deseos o necesidades.  Sea lo que sea, dígase varias veces:   En este momento estoy sintiendo esto y esto (sea cuales sean sus sentimientos y pensamientos) y lo acepto plenamente.  Al principio puede que le cueste, el corazón se acelera, el cuerpo se tensa, pero concéntrese en la respiración; inspirando y espirando pausadamente para que los músculos se vayan relajando, mientras examina el sentimiento o deseo que le hace sufrir o le inquiete.  Al cabo de unos minutos verá como la carga emocional se irá diluyendo, aportándole una mayor objetividad y serenidad a lo que está sintiendo porque ha permitido y aceptado su expresión; sin reproches, justificaciones o negaciones. La aceptación plena y sincera de todo lo que sentimos, pensamos, hacemos y lo que somos, al igual que nuestras resistencias para aceptarlo, hará que tiendan a desaparecer con el tiempo. Aportando una mayor tranquilidad y confianza en nosotros para afrontar los desafíos y las oportunidades de la vida. Autoaceptación del Cuerpo Póngase delante de un espejo grande y mírese la cara y el cuerpo, a poder ser sin ropa. Perciba sus sentimientos a medida que se observa.  La mayoría de las personas le resulta difícil mirar algunas partes del cuerpo porque le desagradan; o porque aprecian los signos del paso del tiempo, despertando pensamientos y emociones incómodas; o quizás perciban en sus ojos un dolor que no desean afrontar. El impulso es entonces de huida, rechazo, negación de aspectos de uno mismo. Pero siga atento a esa imagen un poco más, respirando de manera pausada y dígase varias veces:  Sean cuales fueren mis defectos o imperfecciones, me acepto a mí mismo sin reservas y por completo A mediada que se vaya repitiendo este ejercicio durante dos semanas, pronto empezará a sentirse con más cómodo y a gusto con usted mismo. Pudiendo además ser un aliciente para realizar los cambios que se consideren oportunos. Si no pueden ser posibles, será necesario aceptar la propia realidad con una actitud de ver lo bueno que tenemos y de los recursos de que disponemos. Respetándonos y, no entrando en conflicto con nosotros mismos. De esta forma podremos adquirir una mayor fortaleza y adaptación a las circunstancias personales.

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