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El cambio

Una de las palabras que mejor definen la vida es el cambio ya que, desde nuestra concepción hasta la muerte, estamos en un 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐭𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐩𝐫𝐨𝐜𝐞𝐬𝐨 𝐝𝐞 𝐜𝐚𝐦𝐛𝐢𝐨, tanto interno como externo; al igual que nuestro entorno físico. Por lo que será fundamental para nuestro bienestar abrazar al cambio como una parte integral de la vida y no percibirlo como algo amenazante para no caer en la hiperactivación de la lucha, la evasión del que no quiere enfrentarse o la inmovilidad del victimismo. Además de la adaptación a los cambios que exigen los diferentes ciclos vitales, nuestro estado mental y corporal está cambiando instante a instante en respuesta a nuestros pensamientos y emociones en interacción con el medio en el que vivimos. El problema es que la mayoría de las veces no somos conscientes de este hecho, pero sí del malestar que nos producen. Por lo que será conveniente hacernos una serie de preguntas para aprender a reconocerlos y estabilizarlos. ▪️¿Esta sensación corporal de qué me está avisando?▪️¿Qué significa este pensamiento para mí?▪️¿Qué me está indicando esta emoción?▪️¿Qué hago al respecto? He de señalar que hay una serie de cambios vitales que van a exigir mucha energía para adaptarse a las nuevas circunstancias, pudiendo ser positivos, negativos o traumáticos. Entre los 𝐩𝐨𝐬𝐢𝐭𝐢𝐯𝐨𝐬 destacan el matrimonio, el nacimiento de los hij@s, un ascenso laboral, la presión para mantener los logros personales o conseguir un objetivo importante. Estos cambios pueden conllevar estrés, pero del bueno, denominado eustrés. Son momentos puntuales de gran activación física y mental para reorganizarse a la nueva situación que, si se los aborda bien, hacen crecer a la persona. Pero si el desgaste se mantiene en el tiempo y no se hace nada para desactivarlo se puede convertir en un estrés dañino, denominado distrés. Entre los cambios 𝐧𝐞𝐠𝐚𝐭𝐢𝐯𝐨𝐬 destaca la muerte de la pareja, el divorcio, una enfermedad crónica o una lesión física incapacitante, la vejez o el despido laboral; donde será determinante el significado que tenga para la persona y los recursos internos y externos de que disponga para adaptarse la nueva realidad. Por su parte, los cambios 𝐭𝐫𝐚𝐮𝐦𝐚́𝐭𝐢𝐜𝐨𝐬 son los más difíciles de gestionar porque pueden romper la personalidad previa de la persona debido al sin sentido, la imprevisibilidad e intensidad dolorosa. Pudiendo quedar una parte de la persona fijada en la experiencia desbordante o disociándose para no romperse de dolor. Entre ellos destacan las catástrofes naturales y sociales, las diferentes caras de la violencia, la muerte de un hij@, diagnóstico de una enfermedad terminal, la ruina económica o el desarraigo. En estos casos, el tiempo, el autocuidado físico, emocional y espiritual como la sensación de sentirse arropado socialmente serán fundamentales. Para acabar, os dejo una serie de recomendaciones que fomentan la resiliencia en los más pequeños que les ayudarán a afrontar adaptativamente los cambios inevitables de la vida. Primar el ser del niñ@ antes que el hacer. Donde se sienta visto, comprendido y acompañado. Y no presionado para ser los que los padres quieran que sea o para que sea el mejor Alentar el disfrute y el juego compartido, la exploración y la autonomía personal para ganar confianza y seguridad Priorizar la enseñanza de la interrelación cuerpo y mente y cómo a calmarlos, mediante el ejercicio físico, la respiración, la relajación, meditación, hábitos saludables Favorecer una forma sana de pensar y de relacionarnos. Caracterizada por la flexibilidad, la tolerancia, la empatía, la bondad y compasión por uno mismos y por los demás Entender los errores y” fracasos” como oportunidades de aprendizaje. Pongo fracasos entre comillas porque no existe como tal, pueden ser las enseñanzas más poderosas Enseñar a soltar lo que no está bajo nuestro control como el dejar de intentar de controlar lo que hacen, piensan o dicen los demás. Soltar es un acto de amor propio que implica mirar de frente lo que daña y decidir cómo actuar desde la sensatez priorizando la propia paz mental Ofrecer recursos para encontrar el sentido y propósito de la vida mediante el arte, la espiritualidad, la religión o labores de orden superior como es el cuidado del planeta o trabajar por un mundo más justo Aprender a reirse un poco más de las cosas y de uno mismos. Tener buenos modelos donde se puedan reflejar Si, por el contrario, aprenden a reaccionar con miedo, desconfianza, desesperación, hostilidad, codicia o ver siempre el vaso medio vacío; caerán en una espiral de inadecuación, intranquilidad, pesimismo, vulnerabilidad e impotencia de difícil salida hasta que tomen conciencia de ello y puedan revertir estos aprendizajes.

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Mindfulness

𝐌𝐢𝐧𝐝𝐟𝐮𝐥𝐧𝐞𝐬𝐬 o atención plena es una técnica meditativa que consiste en la práctica regular de mirarse profundamente a uno mismo con la intención de conocerse y entenderse mejor, sin enjuiciamiento o dándonos cuenta, al menos, de la gran cantidad de juicios que continuamente desfilan por nuestra mente (Jon Kabat- Zinn). Se calcula que nuestra mente divaga la mitad del día, caracterizándose por entrar en un estado semejante a la ensoñación, denominado red neuronal por defecto (RND), donde la conciencia queda adormecida y los pensamientos, sensaciones y sentimientos surgen espontáneamente de forma robótica, transitoria y fugaz; que nos lleva a actuar sin darnos cuenta de lo que hacemos, pensamos, sentimos o decimos. Es como estar presente estando ausente, perdiendo gran parte de la información de lo que está pasando y del posible enriquecimiento que nos podría aportar, generando a la larga una sensación de insatisfacción vital. La esencia de este entrenamiento es focalizar nuestra atención a lo que estamos haciendo mientras lo estamos haciendo, momento a momento, sin dejarnos llevar por distracciones internas o externas. Si estamos trabajando, estudiando, relacionándonos, ejercitando el cuerpo, comiendo, cuidándonos, descansando, disfrutando o sufriendo; hagámoslo con consciencia. Así mantendremos a raya la presión diaria, la dependencia a los aparatos digitales, los pensamientos atemorizantes, los malos recuerdos, los juicios y expectativas que cruzan como un rayo nuestra mente, así como el autodiálogo crítico y machacante hacia uno mismo y hacia la vida; como también darnos permiso para mostrarnos tal y como somos, sin importarnos la mirada ajena, disfrutando plenamente de los buenos momentos, sin culpas ni reproches. Con frecuencia se nos olvida que estamos de paso, viviendo acelerados como si nunca nos fuéramos a morir, sin ser conscientes del daño que le podemos provocar al cuerpo, a la mente y a nuestras relaciones cercanas.        A pesar de que el pasado y la incertidumbre del futuro nos condiciona, 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐫𝐞𝐚𝐥𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐢𝐦𝐩𝐨𝐫𝐭𝐚 𝐞𝐬 𝐞𝐥 𝐩𝐫𝐞𝐬𝐞𝐧𝐭𝐞. Es aquí donde podemos darnos cuenta y cambiar lo que no nos gusta de nosotros, lo que no nos hace bien, sacar provecho de los errores, reinventarnos; sin críticas ni culpas, aceptándolo todo tal y como fue y como es. De esta manera estableceremos las condiciones necesarias para un buen devenir. Aquí os dejo un ejercicio de mindfulness para ejercitar la atención: en este caso tendremos como aliada imprescindible la respiración abdominal. La respiración lenta y profunda tranquiliza automáticamente la mente y el cuerpo, lo que nos va a permitir contemplar con mayor sosiego y discernimiento nuestros pensamientos, sentimientos y comportamientos. En primer lugar, trataremos de relajar el cuerpo. Una forma rápida es ponernos de pie, levantaremos los brazos y los dejaremos caer, unas cuantas veces. Luego moveremos un poco las caderas, y finalmente respiraremos unas tres veces, cogiendo aire por la nariz y expulsándolo por la boca, de forma lenta y profunda. Ahora nos acostaremos de espaldas o sentados con la columna erguida y los hombros relajados. Cerraremos los ojos, si ello nos resultara más cómodo y dirigimos la atención al vientre. Sintiendo como el vientre se expande suavemente al inspirar por la nariz y cómo retrocede al echar el aire por la boca. Así estaremos unos segundos, percibiendo cómo es el ritmo de nuestro aliento vital. Ahora concentraremos toda nuestra atención en las sensaciones que nos produce al inspirar el flujo de aire al pasar por las fosas nasales, sintiendo como el movimiento de los músculos del pecho se expanden y se contraen y sentiremos cómo nuestro vientre se hincha y deshincha. Si nuestra mente se aleja de la respiración, nuestra tarea consistirá simplemente en notarlo.  Observamos a dónde nos ha llevado y lo dejamos pasar. Volviendo llevar la atención a nuestra respiración, sin importarnos lo que la ha desviado. Y vuelta a empezar hasta completar el tiempo programado.                              Es recomendable empezar esta práctica tres minutos al día, luego un poquito más hasta completar los quince, en el momento que más te convenga, te guste o te desagrade, durante toda la semana y observa cómo te sientes al incorporar esta actitud mindfulness sin hacer nada, solo estar contigo y tu respiración. Este entrenamiento puede resultar difícil al principio por las distracciones, pero si todos los días la entrenamos unos minutos e ir aumentándolo cada vez un poco más, llegará un momento que nuestra atención no se desviará tan fácilmente con ninguna distracción. Y si se diera el caso, nuestro cerebro y el cuerpo sabrán como recobrar la compostura porque lo habrán automatizado. Los beneficios de este tipo de meditación son numerosos entre los que destacan una mayor claridad mental, autocontrol sobre los pensamientos, emociones y sensaciones corporales desagradables, así como el desarrollo de una buena actitud hacia uno mismo y hacia los demás, el manejo del estrés, la ansiedad, el bajo ánimo, los  desórdenes de las conductas alimentarias, tolerancia al dolor; ya que observarse a uno mismo hace cambiar aquello que se observa.

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Cuando ya no estás

Hoy me gustaría recomendar el libro 𝑪𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒚𝒂 𝒏𝒐 𝒆𝒔𝒕𝒂́𝒔, de Laura Vidal 📖 Este libro de autoayuda está basado en la vivencia personal y profesional de la autora, donde muestra cómo tenemos que reajustar nuestra vida tras la pérdida de un animal de compañía. Es muy similar a lo que siente cuando desaparece una persona muy querida, ya que el dolor es proporcional al amor recibido y estos peludit@s nos ofrecen amor a raudales. Por ello, es muy humano y respetable pasar por las diferentes fases del duelo:  como es la negación, la ira, la depresión y por último la aceptación. Este proceso se caracteriza por ser una rueda rusa de emociones donde, con frecuencia, hará acto de presencia el sentimiento de culpa, reflejado en las típicas preguntas: ¿y si…tal?, ¿y si…cuál?;  donde será necesario discernir el sentimiento de culpa sin fundamento de una responsabilidad apropiada o lo que estaba fuera de nuestro control. También puede aparecer el sentimiento de rabia contra alguien, la vida o contra uno mismo, por lo que será sanador tomar conciencia de su fuerza ilusoria, que nos protege de sentir demasiado dolor. Nuestra mente necesita entender lo inentendible y escapar de lo que nos duele, pero la única cura ante cualquier pérdida es aceptar que la vida es así; permitirse pasarlo mal por un tiempo y si es necesario llorar, ya que las lágrimas son curativas. Para una buena elaboración del duelo será necesario expresar lo que sentimos mediante una carta de despedida, desahogarnos con alguien que nos comprenda, la elaboración de un álbum de recuerdos, o hacer tareas de voluntariado con animales. De esta manera estaremos preparados para transmutar la pena que nos ha dejado por agradecimiento por tanto amor incondicional que nos ha transmitido. 𝐂𝐚𝐫𝐦𝐞𝐧 𝐂𝐨𝐮𝐭𝐢𝐧𝐡𝐨 𝐏𝐬𝐢𝐜𝐨́𝐥𝐨𝐠𝐚 ▪️Especialista en ansiedad y estrés▪️

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El nervio vago

«Lo más importante en toda educaciónes hacer que nuestro sistema nerviosose convierta en nuestro aliado,no en nuestro enemigo»William James Hoy voy a hablar del sistema nervioso autónomo por su gran influencia en nuestrobienestar físico y mental. El objetivo de este sistema es protegernos, detectando en cada momento lo quesucede en nuestro cuerpo, en el entorno y en nuestras relaciones al margen delcontrol consciente. A diferencia del sistema nervioso central, que nos dice quiénes somos, el autónomonos dice cómo somos ante las dificultades y los desafíos de la vida. Este sistema está por formado por dos ramas principales: la simpática y laparasimpática. La rama simpática se origina en la médula espinal y su función es aportar energía para movilizarnos pero, si hay demasiada, nos provocaría inquietud, ansiedad, ataques de pánico, agresividad, bloqueo mental y angustia en las relaciones.Si este estado de hiperactivación se mantiene en el tiempo afectará a la salud física:enfermedades cardiacas, presión sanguínea alta, colesterol, insomnio, aumento depeso, tensión en el cuello, hombros y la espalda, mala memoria, y una mayorvulnerabilidad a las enfermedades. A nivel psicológico, hará que percibamos la vida y a los otros con miedo odesconfianza y a nosotros mismos como insuficientes o inadecuados; lo que nos haráestar a la defensiva en forma de lucha o escape. En cambio, la rama parasimpática se origina en el tronco del encéfalo, siendo lainfluencia del nervio craneal X (Nervio vago o neumogástrico) esencial.Las fibras de este nervio salen del encéfalo para recorrer gran parte de los órganos del cuerpo: corazón, pulmones, diafragma, el estómago, los nervios del cuello, lagarganta, los ojos y las orejas. Es un nervio bidireccional que lleva información desde las vísceras al cerebro y viceversa. Otra de sus particularidades es que está compuesto dos vías: la vía ventral y la dorsalcon cometidos diferentes. (T Polivagal. Porges) La activación de la vía ventral nos proporciona seguridad y conexión, nos prepara para el descanso y la relajación; lo que se traduce en una frecuencia cardiaca y respiratoria normal, buena salud digestiva e intestinal, sueño reparador y un sistema inmunológico fortalecido. Psicológicamente, estaremos atentos, centrados y comprometidos socialmente. En cambio, la vía dorsal es la encargada de reaccionar a las señales de amenaza vital. Si es demasiado traumático o percibimos que no podemos luchar ni escapar nos llevará al colapso o la disociación como una forma de proteger nuestra psique y del dolor corporal. En este estado nos quedamos sin energía, queremos desaparecer o acurrucarnos en la soledad del dolor, percibimos la vida, a nosotros mismos y a los demás con negatividad. Si se mantiene en el tiempo puede acarrear un trastorno depresivo, problemas dememoria y concentración, fatiga crónica, fibromialgia, problemas estomacales, presión arterial baja, diabetes tipo 2 y aumento de peso. Por lo tanto, en función del temperamento, el estilo de apego y las diferentesexperiencias vividas; el sistema autónomo de una persona puede trabajar en equilibrio o en modo reactivo. Uno de los objetivos de la terapia es que la persona aprenda a reconocer sus estadosfisiológicos y sus respuestas de supervivencia con aceptación, sin culpa ni vergüenza;y potenciar las apropiadas estrategias de regulación emocional. Solo de esta manera el cuerpo y la mente irán ganando claridad, resiliencia sobre lo que se ha experimentado y estará listo para el cambio del bienestar. Hay muchas formas de favorecer un estado vagal ventral. Cada persona tiene queencontrar la que mejor le vaya. Os dejo una lista de recomendaciones: 1. Reservar momentos al día para chequear el cuerpo de forma consciente para darnos cuenta de lo que necesita: Comer, hidratarse, descansar, ejercitarse, relajarsedivertirse o relacionarse. Observar con cierta distancia el vaivén de los pensamientos, ya que nos pueden informar sobre algo a lo debemos atender, pero no son verdades absolutas, ni nos están definiendo. Darle espacio a las emociones negativas para permitir que circulen y se liberen del dolor, como también recordar los momentos felices y dar rienda suelta a los buenos sentimientos. 2-El gran poder de la respiración diafragmática: cogemos aire por la nariz (energía vital), lo llevamos al abdomen y con ello imaginamos que envolvemos el pensamiento, la emoción o la sensación desagradable y luego espiramos el aire y todo el malestar que sentimos.Una serie de tres veces de forma pausada y consciente, varias veces al día o cuandoempezamos a sentir malestar. 3-Disfrutar de las relaciones cercanas donde nos sintamos sentidos y apoyados. 4- La risa, si es a carcajadas, mucho mejor. 5- Todo tipo de movimiento: andar, yoga, bailar, ejercicio físico… 6- Cantar, tatarear, suspirar, rezar en voz baja o en grupo. 7 –Todo lo que nos provoque ternura: bebés, niños pequeños, mascotas o suvisionado. 8 –Hacer un sonido profundo que suponga la vibración visceral del diafragma, porejemplo: Vuuuu…. o el canto de la sílaba Ooom… con la vibración de la lenguaapoyada en el paladar. 9 – Masajes terapéuticos de tacto suave. Reducen el dolor, la depresión, el estrés yaumenta la función inmunológica del cuerpo. 10 –Acupuntura, especialmente la auricular. 11 – Disfrutar de la naturaleza. 12 – La expresión artística en cualquier modalidad. Escritura terapéutica. 13 – Trabajos manuales. 14 –Exposición periódica al frio. Una forma sería que en último lavado cuando nosduchamos sea en agua fría en la cabeza y la nuca. Esto va a alterar la forma derespirar y nuestro cometido es esforzarnos en controlar la respiración y respirar hondo tantas veces como podamos. 15-La ingesta del probiótico Lactobacillus (rhamnosus), loa ácidos grasos omega 3(DHA) y el zinc. 16- Alimentación saludable y un sueño reparador Estas prácticas alivian el nervio vago pero, cuando esta atrofiado o con un tono bajo, está indicando que nuestro interior o nuestros hábitos hay algo que no está marchando como debiera y que es necesario prestarle atención y solución.

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Rutas de intervención

La finalidad de la 𝐭𝐞𝐫𝐚𝐩𝐢𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐓𝐫𝐚𝐮𝐦𝐚 𝐏𝐬𝐢𝐜𝐨𝐥𝐨́𝐠𝐢𝐜𝐨 𝐲 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐓𝐫𝐚𝐬𝐭𝐨𝐫𝐧𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐀𝐧𝐬𝐢𝐞𝐝𝐚𝐝 es ayudar el cliente a modificar intencionalmente el funcionamiento de su cerebro para conseguir una mayor estabilidad emocional y favorecer la recuperación postraumática. Para ello disponemos de tres rutas de intervención denominadas: 𝟏- 𝐃𝐞 𝐚𝐛𝐚𝐣𝐨 – 𝐚𝐫𝐫𝐢𝐛𝐚, 𝐝𝐨𝐧𝐝𝐞 𝐬𝐞 𝐭𝐫𝐚𝐛𝐚𝐣𝐚 𝐞𝐥 𝐜𝐮𝐞𝐫𝐩𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐦𝐨𝐝𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚𝐫 𝐞𝐥 𝐜𝐞𝐫𝐞𝐛𝐫𝐨. El objetivo es aprender desactivar el centro cerebral del miedo (la amígdala) fortalecer o regular le interopceción (Ínsula), que es la capacidad de percibir y gestionar lo que ocurre en nuestro interior; como pueden ser la sensación de nerviosismo, embotamiento o un estado disociativo. Para ello se llevan a cabo entrenamientos en técnicas de respiración, ejercicios de conciencia sensorial o escaneo corporal, procedimientos de relajación y algunos tipos de meditación. Y la recomendación de la práctica regular de técnicas basadas en el movimiento como puede ser el ejercicio físico, el yoga, taichi, artes marciales o pilates. 𝟐- 𝐃𝐞 𝐚𝐫𝐫𝐢𝐛𝐚 – 𝐚𝐛𝐚𝐣𝐨 𝐮𝐭𝐢𝐥𝐢𝐳𝐚𝐧 𝐥𝐚 𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐦𝐨𝐝𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚𝐫 𝐞𝐥 𝐜𝐞𝐫𝐞𝐛𝐫𝐨. El propósito es fortalecer el centro del pensamiento (corteza prefrontal) para favorecer la claridad mental, la concentración, la toma de decisiones y tener una mayor conciencia de uno mismo y de los demás; y activar el área de la autorregulación de las emociones y pensamientos (corteza cingulada) Para tal fin disponemos de diferentes técnicas de la Terapia Cognitivo-Conductual y de corte humanista. 𝟑-𝐋𝐨𝐬 𝐩𝐫𝐨𝐜𝐞𝐝𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐡𝐨𝐫𝐢𝐳𝐨𝐧𝐭𝐚𝐥𝐞𝐬 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞𝐧 𝐜𝐚𝐦𝐛𝐢𝐚𝐫 𝐞𝐥 𝐜𝐞𝐫𝐞𝐛𝐫𝐨 𝐚 𝐭𝐫𝐚𝐯𝐞́𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐩𝐫𝐨𝐜𝐞𝐬𝐚𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐫𝐡𝐞𝐦𝐢𝐬𝐟𝐞́𝐫𝐢𝐜𝐨. Siendo el abordaje EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento a través de los movimientos oculares) el más recomendado por ser un método integrador, rápido y eficaz, también son de gran ayuda todo lo relacionado con las artes expresivas como es la terapia artística, la terapia de la danza y la musicoterapia.

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Terapia de Esquemas del Dr. Young

Una de las intervenciones que llevo a cabo para clientes que presentan problemas de larga evolución y difícil resolución es la denominada 𝐓𝐞𝐫𝐚𝐩𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐄𝐬𝐪𝐮𝐞𝐦𝐚𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐃𝐫. 𝐘𝐨𝐮𝐧𝐠. Estos esquemas o patrones mentales están basados en creencias controladoras que se originaron en la primera infancia o en la adolescencia, debido a experiencias adversas que pudieron afectar a la seguridad básica de la persona, así como su autoestima, la autonomía, la autoexpresión y los limites realistas. Estos esquemas precoces van a influir en cómo la persona piensa, siente, actúa y se relaciona con los demás; y que pueden conllevar sentimientos tales como la ira, la tristeza, la vergüenza, la ansiedad, la culpa, o un sentimiento de soledad y vacío interior. El nin@ o el joven, para adaptarse a las circunstancias y regular su propio malestar, ha podido desarrollar un estilo de afrontamiento caracterizado por la sumisión o complacencia, la evitación, el contraataque o rebeldía y la sobrecompensación. Pero, a medida que la persona madura, estos patrones mentales y el particular estilo de afrontamiento se vuelven disfuncionales, convirtiéndose en lo que este autor denomina «Trampas Vitales» porque son engañosas, ya que perdieron su funcionalidad adaptativa y pueden estar muy distorsionadas. Entre las principales «Trampas Vitales» se encuentran: El miedo al abandono, La desconfianza y el abuso, La dependencia, La vulnerabilidad, La privación emocional, El sentirse excluido, Sentimientos de imperfección, El fracaso, La subyugación, Las normas inalcanzables y La grandiosidad. Por todo esto, el objetivo de este proceso psicoterapéutico es ayudar a la persona a identificar sus esquemas o trampas mentales, entender sus orígenes y sus particulares estilos de afrontamiento para vincularlos con sus problemas actuales.Y, mediante estrategias cognitivas, experienciales, conductuales e interpersonales; la persona estará en condiciones para poder cambiarlos y sustituir los estilos de afrontamiento inadecuados por otros más sanos de conducta. 𝐂𝐚𝐫𝐦𝐞𝐧 𝐂𝐨𝐮𝐭𝐢𝐧𝐡𝐨 𝐏𝐬𝐢𝐜𝐨́𝐥𝐨𝐠𝐚 ▪️Especialista en ansiedad y estrés▪️

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La actitud del éxito

La mentalidad de una persona es la visión particular que tiene del mundo, fruto de los aprendizajes extraídos de sus experiencias de vida. Va a funcionar como un filtro para interpretar lo que le acontece, influir en la toma de decisiones y en cómo se aprende. Esta autora distingue entre una mentalidad fija y otra de crecimiento. En la primera, la persona cree que sus capacidades y su inteligencia básica son inmutables y no va a poder hacer nada o muy poco para mejorar estas condiciones innatas. Esto va a acrecentar su temor al fracaso porque confirmaría sus limitaciones y una visión negativa de sus habilidades; afectando por ello a la autoestima y autoconcepto que estarán dañados por una autocrítica feroz y un sentimiento de culpabilidad e inseguridad. En cambio, el poseedor de una mentalidad de crecimiento cree que su progreso va a depender de la responsabilidad del propio esfuerzo, el aprendizaje y la formación continua. Las personas con esta mentalidad no temen tanto al fracaso porque son conscientes de que toda experiencia nos hace avanzar si estamos dispuestos a aprender de ella. ¿𝐐𝐮𝐞́ 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐨 𝐚𝐩𝐫𝐞𝐧𝐝𝐞𝐫 𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐨?¿𝐐𝐮𝐞́ 𝐬𝐢𝐠𝐧𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚 𝐟𝐫𝐚𝐜𝐚𝐬𝐚𝐫? 𝐒𝐢 𝐚𝐩𝐫𝐞𝐧𝐝𝐞𝐦𝐨𝐬, ¿𝐜𝐮𝐞𝐧𝐭𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐟𝐫𝐚𝐜𝐚𝐬𝐨? De esta forma la vida se va a tornar menos estresante y más exitosa, ya que la identidad personal estará basada en una buena autoimagen y buenas relaciones; caracterizada por la apertura de miras, curiosidad ante los errores y una actitud calmada y perseverante ante los diferentes desafíos, donde no tendrá lugar un estilo defensivo condicionado por el miedo a la desaprobación. 𝐂𝐚𝐫𝐦𝐞𝐧 𝐂𝐨𝐮𝐭𝐢𝐧𝐡𝐨 𝐏𝐬𝐢𝐜𝐨́𝐥𝐨𝐠𝐚▪️ Especialista en ansiedad y estrés ▪️

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La felicidad

La felicidad se puede definir como un estado mental de tranquilidad y satisfacción, donde percibimos que nuestras expectativas y deseos se ven plasmados en nuestra realidad. Pero esta sensación suele ser pasajera debido a la función super-protectora del cerebro.  Esto es debido a que el cerebro sigue funcionando de la misma manera, como en los albores de la humanidad, donde nuestros ancestros tenían que estar siempre en alerta para sobrevivir a un mundo inhóspito e imprevisible Escudriñando, evaluando, filtrando, suponiendo, prediciendo, recordando y etiquetando las amenazas, así como exagerando el miedo como forma de previsión. Pero estos valiosos recursos de supervivencia ya no son tan apremiantes en el mundo actual, aunque inquietante, ya no es tan misterioso ni aterrador. Ahora lo que obstaculiza la tranquilidad y, por ende, la felicidad, suelen ser las amenazas psicológicas; tales como la pérdida del amor, de estatus, prestigio, la sensación de no pertenencia e importancia y, la necesidad insaciable de que nada es suficiente. Estas pérdidas, por lo general, no requieren una respuesta física inmediata, pero nuestros cuerpos reaccionan como si se tratara de una amenaza real a toda nuestra integridad: Luchando (atacando), huyendo (evitando), sometiéndose (complaciendo), haciéndose el muerto (congelándose). Para tomar una mayor perspectiva de estas amenazas será necesario tomar conciencia de que la principal fuente de felicidad está en nuestro interior y no tanto en el mundo exterior, debido a que muchas veces escapa a nuestro control o éste es limitado y, raramente la satisfacción de sus bondades se mantiene en el tiempo; por lo que sería muy saludable para nuestra salud mental: ▪️ Reconectar con nuestra esencia infantil; caracterizada por el disfrute de las cosas sencillas, la curiosidad, la ilusión, la capacidad de adaptación y el hecho de no dar nada por sentado.▪️ Detectar y cambiar la voz crítica y justiciera interior por una más justa y compasiva con uno mismo y con los demás.▪️ Observar objetivamente los pensamientos y emociones negativas para saber que nos están indicando, pero sin identificarnos con ellas.▪️ Contrarrestar la tendencia previsora del cerebro a centrarse en lo negativo; prestando atención a todo lo bueno que tenemos y hemos conseguido ▪️ Fomentar una actitud confiada y motivada que se manifestará en acciones perseverantes para alcanzar nuestros proyectos vitales, que nos llevarán a la satisfacción y a estados de felicidad. Para acabar, me gustaría recomendar un libro para estas vacaciones, que me parece muy humano y enriquecedor, llamado «El algoritmo de la felicidad», de Mo Gawdat. Os dejo una lista de actividades gratificantes,que propician y mantienen estados de felicidad: Atender  y escuchar el  cuerpo: Descanso y sueño reparador Dieta saludable, si algún día nos sobrepasamos, no nos machacaremos Ejercicio físico, deporte, bailar, juego divertido Detectar y relajar el cuerpo cuando está muy activado Mover el cuerpo cuando está muy hipoactivado Pasar tiempo en la naturaleza Darse permiso para disfrutar de  los placeres de la vida con alegría y moderación Atender a lo social Reunirse con la familia y amigos, donde la buena acogida y el humor estén  siempre presentes Ser generosos con las demostraciones de amor con las personas que nos importan y amables con los demás Ayudar a los menos favorecidos y proteger a los seres más indefensos Asistir a todo tipo de espectáculos, museos, exposiciones, conferencias y sitios de interés Viajar  o explorar cualquier lugar Atender a nuestra mente Ser agradecido con todo lo que tenemos en armonía con el presente y compasivos con nosotros mismos y con los demás, sin culpas, resentimientos, ni remordimientos del pasado, ni temerosos ante el futuro Leer, escribir, escuchar música, dibujar, pintar, jardinería, cocinar, manualidades o el aprendizaje de una nueva habilidad Atender a lo espiritual Reservar espacios de silencio mediante la meditación, oración, largos  paseos o  prácticas como el yoga  para  reflexionar, sin juicio crítico sobre nuestra vida y preguntarnos: ¿Es así como quiero vivir?                                              ¿Qué me importa de verdad? Deleitarnos con la belleza de una noche estrellada, un amanecer o un atardecer, un paisaje o la bravura de las olas del mar y  dejar ver que nos evoca Quizás nos sugiera de la presencia de una inteligencia superior encargada de este gran ensamblaje y, que todo está orquestado. Sin perder de vista la gran verdad que encierra la frase de  Séneca “Todo lo que tenemos es un préstamo del universo, y puede ser reclamado en cualquier momento” Por lo que creo que nuestro gran cometido en este breve recorrido es que  vivamos la vida  con plenitud, humildad y agradecimiento La lista puede ser interminable, podéis añadir la que más os acerque a vuestros estados particulares de felicidad o flow                                                   Os deseo un feliz verano.

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La vida duele

La vida duele, esta es una verdad inevitable que todos vamos a experimenta en algún momento de la vida. Cierto es que a unos les golpea más que a otros en forma de una mayor prontitud, intensidad, frecuencia, irracionalidad o a un sin sentido. Lo que nos va a ayudar a salir de este paraje sombrío es ser conscientes de lo que estamos viviendo momento a momento con toda nuestra presencia y aceptación, sin añadir juicios de valoración negativos a lo que es, a lo que fue o pudo ser, a lo que será y a lo que somos. De esta manera, seremos capaces de hallar nuestra brújula y linterna interior para abrimos paso y guiarnos con serenidad a un lugar de luminosidad. Para ello, el dolor tiene que ser limpio, es decir, experimentar el malestar natural que conllevan los problemas reales y no un dolor sucio que implica una lucha desgastante como innecesaria por controlar, eliminar o evitar las problemas y la aflicción. De esta manera, estaremos en disposición de erguirnos y mirar al frente, sostenidos en nuestros valores y propósitos más profundos para plasmarlos con valentía en un compromiso con nuestras pequeñas o grandes acciones, que son las que en verdad nos van a sacar del sufrimiento emocional.

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Apego inseguro adulto

A diferencia del estilo del apego seguro, el inseguro surge de una inadecuada relación afectiva paterno-filial que se integrará como un rasgo más de la personalidad y que se generalizará a otras relaciones afectivas. Dependiendo de cómo fueron los lazos afectivos se puede hablar de diferentes estilos de 𝐚𝐩𝐞𝐠𝐨 𝐢𝐧𝐬𝐞𝐠𝐮𝐫𝐨: 𝐞𝐯𝐢𝐭𝐚𝐭𝐢𝐯𝐨, 𝐩𝐫𝐞𝐨𝐜𝐮𝐩𝐚𝐝𝐨, 𝐚𝐢𝐬𝐥𝐚𝐝𝐨, 𝐝𝐞𝐬𝐨𝐫𝐠𝐚𝐧𝐢𝐳𝐚𝐝𝐨 𝐨 𝐮𝐧𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐛𝐢𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐞𝐥𝐥𝐨𝐬. ▪️ Cuando un niñ@ no se siente visto, ni tranquilizado por ninguno de los padres, puede desarrollar un estilo de 𝐚𝐩𝐞𝐠𝐨 𝐞𝐯𝐢𝐭𝐚𝐭𝐢𝐯𝐨 como una defensa que le va a facilitar acomodarse a su ambiente familiar.El niñ@ aprende que sus necesidades emocionales no son importantes, desconectándose de ellas y la de los demás como una forma de protección para no sufrir.En las relaciones afectivas adultas mostrará distanciamiento emocional, priorizando las necesidades de autonomía e independencia y el logro de objetivos, antes que las de intimidad. “𝐉𝐮𝐧𝐭𝐨𝐬, 𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐬𝐞𝐩𝐚𝐫𝐚𝐝𝐨𝐬”. ▪️ En cambio, si un niñ@ se siente tratado injustamente, o que en un momento lo aprecian y luego lo desdeñan, en función del estado anímico de los padres; así como si es víctima de sobreprotección, puede desarrollar un estilo de apego preocupado.Caracterizado por estar siempre en guardia porque no sabe muy bien a qué atenerse y cómo agradar para que le quieran o porque se siente vulnerable.Estos recuerdos y expectativas inconscientes infantiles se reflejarán en las relaciones afectivas adultas en forma de una necesidad extrema de intimidad y miedo al abandono, que puede llevar a la dependencia emocional y a los celos; con frecuentes estallidos emocionales cuando la persona no se siente querida, comprendida o que es tratada injustamente. “𝐒𝐢𝐧 𝐭𝐢, 𝐦𝐞 𝐦𝐮𝐞𝐫𝐨” ▪️ Cuando un niñ@ se siente invadido y controlado, no reconocido por lo que es, sino por lo que hace, puede desarrollar un estilo de apego aislado como defensa ante la presión. En sus relaciones afectivas esconderá sus emociones, mostrándose independiente y solitari@ por miedo a sentirse vulnerable ante la intromisión. “𝐌𝐞𝐣𝐨𝐫 𝐬𝐨𝐥@”. ▪️ Por último, cuando un niñ@ se siente aterrado por la actitud paterna, fuente de amor y protección, podrá desarrollar un estilo de apego desorganizado.Esta forma de relación es muy dañina porque daña profundamente la personalidad infantil, desbaratando la regulación emocional y la claridad mental, especialmente en momentos de incertidumbre y de tensión; pudiendo derivar en casos severos a una disociación de la personalidad. “𝐓𝐞 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐨 𝐲 𝐭𝐞 𝐨𝐝𝐢𝐨”. Estos estilos de apego inseguros fueron adaptativos en su momento, pero con el tiempo si no se resuelven o reparan, pueden transformarse en patrones o trastornos de apego, creando sufrimiento a la persona y a sus relaciones.

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